¡Mi pareja se comporta como niño/a!

¿En alguna ocasión has sentido que tu pareja se comporta como si fuera un niño/a? Es dependiente, demandante, celoso. O tal vez te evita, se aleja, no te hace caso. O, lo peor de todo, hace las dos cosas. 
Antes que te apresures a decir que sí, ¿te ha pasado a ti también? 




Y es que en verdad la relación con una pareja puede ser muy parecida a la relación que tiene un padre/madre con su hijo. 

Veamos las similitudes que nos expone Chris Fraley de la Universidad de Illinois:

  • Los dos se sienten seguros cuando el otro se encuentra cerca y disponible.
  • Los dos mantienen un contacto físico e intimo. 
  • Los dos se sienten inseguros cuando el otro se encuentra inaccesible. 
  • Los dos comparten descubrimientos con el otro. 
  • Los dos juegan con el gesto facial, exhiben fascinación y preocupación mutua. 
  • Los dos hablan como "bebes" 
Al parecer, aunque seamos adultos, seguimos necesitando esa conexión emocional que tuvimos de niños. Y a veces reaccionamos a la falta de conexión emocional como si lo hiciera un pequeño. 

Sue Jonhson, experta en terapia de parejas, explica que nuestro cerebro necesita una conexión emocional (amor) y ésta está inscrita en nuestro cerebro desde hace millones de años. Una conexión de este tipo nos facilita la supervivencia. El aislamiento y el abandono significa peligro. La intimidad y la respuesta emocional de nuestros seres queridos significa seguridad que promueve la flexibilidad y el aprendizaje continuo. 

No importa de lo que estemos peleando, la raíz casi siempre es más profunda. Lo que en realidad nos preguntamos es: 
¿Estas ahí para mí?
¿Yo te importo?
¿Estarás cuando te necesite? ¿Cuando te llame?
Si esas preguntas no son satisfechas, nuestro cerebro emite una señal de "alerta". Cada persona responde de diferente manera, algunos se vuelven más demandantes y necesitados y otros se alejan como si no les importara. 

Saber cómo resolver el conflicto con técnicas de comunicación efectiva no basta. Se necesita restaurar el "apego". Aunque esta palabra no me gusta, es la que se utiliza para describir la dinámica de las relaciones intimas, específicamente cómo respondemos cuando nos sentimos heridos, separados o en peligro de abandono. El apego hace que busquemos proximidad con nuestro cuidador cuando nos encontramos alarmados, con la expectativa que éstos nos proveerán protección emocional y apoyo. Una vez somos adultos, seguimos buscando esa conexión emocional y cuando la vemos amenazada reaccionamos. 

¿Quiere decir que siempre vamos a ser infantiles o irracionales a la hora de relacionarnos con nuestra pareja?
¡No!
Pero el que nos sintamos desbordados puede ser el  aviso de que la conexión emocional con nuestra pareja está fallando. Reparar esa conexión emocional es más importante que aprender técnicas efectivas de negociación y resolución de conflictos. 
¿Cómo hacer para poder fortalecer esta conexión emocional?
- Aprender a expresar las necesidades  
- Las mujeres podemos aprender a pedir lo que necesitamos en vez de culpar. (que es lo que solemos hacer)
- Los hombres pueden evitar el cerrarse emocionalmente y desconectarse. (que es lo que suelen hacer)
- Ambos pueden aprender a re-conectarse poco tiempo después de sentirse solos o dolidos. 
- El tocar y abrazar a la pareja es uno de los actos más básicos que podemos hacer para sentirnos conectados. 


Natalia Gurdian
Psicóloga clínica Guatemala 
Autor: 
Natalia Gurdian