«El duelo es

«El duelo es tan natural como
llorar cuando te lastimas,
dormir cuando estás cansado,
comer cuando tienes hambre,
estornudar cuando te pica la nariz.
Es la manera en que la naturaleza
sana un corazón roto.»

     Doug Manning

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El duelo (del latín dolus, dolor), es la respuesta a una pérdida o separación.

  • El duelo es una respuesta normal y natural; quizá no sería natural la ausencia de respuesta.
  • Es una respuesta a cualquier tipo de pérdida, no sólo a la muerte de una persona.
  • El duelo es algo personal y único y cada persona lo experimenta a su modo y manera. Sin embargo produce reacciones humanas comunes.
  • El duelo es una experiencia global, que afecta a la persona en su totalidad: en sus aspectos psicológicos, emotivos, mentales, sociales, físicos y espirituales.
  • El duelo es un proceso, durante el cual se atraviesan diferentes etapas.
  • El duelo es «un trabajo», que debe realizar el «doliente».
  • Es universal. Es un problema que va a afectar lo mismo a los ricos que a los pobres, a los jóvenes que a los viejos.

 

Hay muchos estudios de varios  autores acerca de las distintas fases de duelo, algunos distinguen más etapas que otros, pero todos coinciden en algunas de ellas.. Las etapas de dolor no necesariamente siguen algún orden y varían de un individuo a otro. Las personas pueden entrar y salir de estas etapas en momentos diferentes a través del proceso de dolor. El duelo, el sufrimiento por la pérdida,  pasa por varias etapas, pero es importante que nos detengamos en la primera, que es evidentemente ante la que vosotros os enfrentáis con vuestros clientes.

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Estas etapas incluyen las siguientes:

Fases del duelo

  1. Fase de duelo agudo ( muerte, perimuerte)
  2. Fase de aceptación, duelo temprano
  3. Aislamiento
  4. Cicatrización
  5. Resolución o recuperación

 

Duelo inmediato:

Es sinónimo de Shock, insensibilidad, estupefacción, bloqueo.

  • Negación, incredulidad

      “No es a mí”; “ha habido un error”; “estoy soñando”. El doliente habla en tiempo presente del fallecido. No renuncia a la esperanza de que va a volver. “No ha ocurrido nada: la persona puede expresar su padecimiento a veces de forma incoherente o confusa. Existen reacciones de negación del hecho , sensación de pérdida de control, estar viviendo la situación como si fuese una pesadilla, como si le estuviera pasando a otra persona

  • Pánico
    a veces los familiares solo puede pensar en la pérdida y está paralizado por el miedo: miedo a perder los nervios y el control, a no poder concentrarse, a volverse loco, a lo desconocido, al futuro. ¿Qué me va a ocurrir? están emocionalmente desorganizados; se sienten solos, tristes, vacíos, confusos, desamparado y desesperados, postrados y lleno de desolación. Podéis tener claro que muchos de los clientes con los que habláis están pasando por esta etapa
  • Bloqueo: Está como en trance. La gente le habla y no responde: se siente espectador. No puede concentrarse ni tiene energía; está aturdido, paralizado y los sentimientos como dormidos, anestesiados. Su comportamiento podría interpretarse a veces como de serenidad, pero puede desmoronarse cuando se dan cuenta de la realidad. A veces se manifiesta con el silencio, con miradas… Bloqueo también en la capacidad de pensamiento lo que evidentemente puede afectar a vuestro trabajo.

En esta fase los sentimientos, las expresiones  que pueden demostrar:

 La desolación y el llanto . Suele acompañar a la actitud de pánico y viene tras el bloqueo, tras el shock. Prima el sentimiento de desolación. “Nadie ha sufrido un duelo como el suyo”. La depresión aparece en esta etapa como un fenómeno normal y sano. Es una necesidad psicológica, un camino lento y tortuoso para llegar a aceptar la pérdida y forma parte del proceso de decir “adiós” al ser querido y son muy frecuentes en un primer momento; éste es precisamente el tiempo de manifestar su pena. Es digamos la expresión más sana del dolor.

El ignorarla puede complicar su duelo. Por el contrario, las emociones que se sienten, al ser expresadas, ayudan a emerger frustraciones. Hablar del muerto y llorar, alivia y hace que se compartan sentimientos con otros. El identificar estas emociones: “estoy triste”,”estoy furioso” “estoy dolido “, desahoga y sirven de cauce para que las penas fluyan. Es una manifestación adecuada aunque también podemos encontrarnos con familiares que

  • Cólera y enfado: en ocasiones pueden estar furiosos; llenos de ira, rabia y resentimiento. Suele suceder en personas que no saben manifestar adecuadamente sus sentimientos de pena, de tristeza, la disfrazan con ira y culpan a todo el mundo. Podemos encontrarnos a veces ante este tipo de dolientes. Su enfado también puede ir contra quienes de alguna forma organizan la partida de la persona querida, lo que quiere decir que a veces pueden sentir rechazo hacia vosotros. Rabia contra todo, incluso contra el que se ha ido.
  • A veces podemos encontrarnos con somatizaciones: Las formas de respuesta a la aflicción pueden manifestarse por: Diferentes sensaciones físicas: náuseas, vértigo, palpitaciones, opresión en la boca del estómago, en el pecho, vacío en el estómago y no es difícil que existan desmayos o desfallecimientos…

Pasamos ahora a describir las siguientes fases de duelo

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2º fase Aceptación creciente de la pérdida

Aquí las reacciones anteriores van perdiendo intensidad, y la persona va aceptando la realidad con ayuda de los demás, familiares, etc, las características pasan de la desesperanza, el llanto, la ira y a veces sentimientos de culpa por algo que no se ha hecho, que no se ha acabado , a veces se acrecientan los sentimientos de ira l a persona se vuelve irascible, con reacciones de descontento, y resulta difícil de tratar. Adopta actitudes críticas frente a quienes le rodean y se pregunta por qué le ha tenido que tocar esta desgracia ¿ porque a mi? Es consciente a diferencia del primer inicio del duelo, de que la persona  ya se ha ido. En esta fase suele haber  sentimiento de que sienten su presencia   un periodo de intensa añoranza y de búsqueda de la persona fallecida, caracterizada por inquietud física y pensamientos permanentes sobre el fallecido. Puede durar varios meses y años si se estanca en este momento.

 

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3º fase Aislamiento, es quizás la fase peor.

El doliente se siente desesperado, desamaparado, impotente, muy cansado, a veces porque ha vivido una constante situación de estrés por enfermedad que le ha dejado extenuado física y psicológicamente. Es un período depresivo fase de”, en la que la realidad de la pérdida comienza a establecerse, la sensación de sentirse arrastrado por los acontecimientos es la dominante y la persona en duelo parece desarraigada, apática e indiferente, suele padecer insomnio, experimentar pérdida de peso y sensación de que la vida ha perdido sentido. La persona en duelo revive continuamente los recuerdos del fallecido; la aceptación de que los recuerdos son sólo eso provoca una sensación de desconsuelo.

Sad senior couple in grieving the loss of a loved one.

4º Fase: Cicatrización: las heridas van cerrándose. Empieza a intentar adaptarse a una nueva vida sin el  fallecido. Tiene que empezar a abandonar un sistema de vida anterior en el que la otra persona estaba presenta, y eso conlleva muchos cambios. En esta fase empieza a intentarlos, aumenta su energía física y emocional. Comienza a ver la luz al final del túnel

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5ª fase: Recuperación:  Ha salido del duelo, se incorpora a la vida, no tiene sentimientos de desesperanza, puede vivir sin el, vive para uno mismo y ha logrado encontrar un camino, fase de reorganización”, es una etapa de reorganización en la que comienzan a remitir los aspectos más dolorosamente agudos del duelo y el individuo empieza a experimentar la sensación de reincorporarse a la vida, la persona fallecida se recuerda ahora con una sensación combinada de alegría y tristeza , el dolor no es tan lacerante, no hay sentimientos de culpa. Se recupera la energía totalmente, aunque quede un recuerdo posiblemente imborrable.

 

¿ Cuanto dura un duelo? Tradicionalmente el duelo dura entre seis meses y un año, algunos signos y síntomas pueden persistir mucho más y es posible que algunos sentimientos, conductas y síntomas relacionados con el duelo persistan durante toda la vida. Los duelos normales se resuelven y los individuos vuelven a su estado de productividad y de relativo bienestar. Por lo general los síntomas agudos del duelo se van suavizando y entre el primer y segundo mes posterior a la pérdida, la persona en duelo es capaz de dormir, comer y volver a realizar las actividades cotidianas.

El duelo se vuelve patológico o  anormal puede adoptar diversas formas, que van desde la ausencia o el retraso en su aparición, hasta el duelo excesivamente intenso y duradero, pasando por el duelo asociado a ideaciones suicidas o con síntomas claramente psicóticos.

También el duelo tiene que ver con distintas variables, como la edad, es más complicado en niños y ancianos, en los primeros porque aún no saben elaborarlo, manifestar sentimientos y depende de la dependencia o cercanía de la figura que se va, en los ancianos, tiene que ver con factores psicosociales, su situación social, con múltiples pérdidas, con menos energía para reponerse..

Tienen mayor riesgo de realizar un duelo patológico,  los que están aislados socialmente, los que se sienten responsables de la muerte (ya sea real o imaginaria su responsabilidad), los que tienen historia de pérdidas traumáticas y los que mantenían una relación de intensa ambivalencia o dependencia con el fallecido.

Nos encontramos ante aquellas muertes esperadas, o  por el contrario  repentinas y las traumáticas

En el primer caso, suele darse cuando alguien fallece tras una enfermedad en la que ya se espera el desenlace. El dolor pues es vivido de una forma anticipada. Los familiares están , de alguna forma preparados. Pueden también de alguna forma facilitar el trabajo de los trámites, porque suelen haber pensado, o clarificado como quiere que sea el funeral, y el resto de los detalles. A veces responden a los deseos de quien se ha ido, y siguen los pasos que la propia persona les ha indicado. Por otra parte cuando la muerte sucede tras una larga enfermedad, ésta se vive por las personas queridas como un alivio, del que evidentemente no se debe uno sentir culpable….  Aunque los familiares sigan expresando dolor, este es más sereno, más reposado, se han preparado ya durante un preduelo que sucede en la enfermedad.

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Casos distintos, son las muertes más repentinas. Las inesperadas suelen presentar un duelo más intenso, pero especialmente me refiero a  aquellas  muertes debidas a accidentes de tráfico, laborales, o bien muertes resultantes de actos violentos, muertes múltiples.  Cuanto más traumática sea la muerte,  y esto lo sabéis perfectamente cuando os toca enfrentaros a muertes en las que interviene el forense,  y  cuanto más temprana, es lógico que el duelo sea más complicado.  Esto hace que los familiares estén asombrados y confusos. Este estado de choque sobrecarga las capacidades de reaccionar y por lo tanto también su capacidad de decidir por lo que os encontrareis con que los trámites son en estos casos mucho más complicados.

Por tanto, las circunstancias que rodean  a la pérdida y cómo se produce ésta influyen decisivamente en la evolución del duelo.

Sin embargo y ante toda esta información  queremos transmitiros desde nuestra perspectiva clínica que es importante exteriorizar, pedir ayuda a los profesionales cuando se necesite… y que sobretodo aunque parezca absolutamente imposible, un día te das cuenta de que tu vida, esa que se ha paralizado por su pérdida sigue.

 

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Autor: 
Leyre Vázquez Hevia