¿Cómo debemos comunicarnos con nuestros hijos?

 

¿Cómo debemos comunicarnos con nuestros hijos?

Habilidades de comunicación en la familia

La comunicación es un componente esencial para la negociación en el cambio de la conducta. Las personas nos comunicamos entre sí para transmitir sentimientos o emociones, peticiones o elogios, hablamos, sonreímos, gritamos, gesticulamos, lloramos.

Father-and-son-on-beach1Para que el intercambio de mensajes entre un receptor y un emisor fluya de modo apropiado y directo se requieren habilidades de expresión y de recepción. Y esto ocurre del mismo modo, tanto si nos comunicamos con nuestros iguales como con nuestros hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes en la comunicación con nuestros hijos?

  • Con frecuencia utilizamos excesivos reproches, y en ocasiones hablamos sobre un asunto que apenas muestra una clara conexión con el objetivos de la discusión que estamos llevando a cabo en ese mismo momento.
  • Cuando nos mostramos enfadados, es frecuente no utilizar suficiente lenguaje positivo, hablamos en exceso o muy rápido y solemos interrumpir las explicaciones que nuestros hijos nos están dando en ese momento.
  • Otro error muy común, es cuando tendemos a no esforzarnos por explicar algo que consideramos irrelevante, quizás nuestro hijo no sepa de que trate, y recordar que tienen una gran imaginación si algo no les cuadra o necesitan una explicación, y no la tienen se la imaginaran.
  • Utilizamos palabras complicadas, difíciles y raras. Hay que llevar a cabo un lenguaje claro, sencillo, utilizando un tono no muy bajo y asegurándonos que nos están entendiendo.
  • Al común, propio de un enfado es generalizar en exceso, refiriéndonos a conductas o hechos que ocurren de vez en cuando como si ocurriesen continuamente.
  • Refiriéndonos al tema de la imaginación, intentar no tener temas tabús, y a la hora de explicar ciertos temas que nos pueden alterar, evitar el exceso de conducta emocional.
  • Cuando nuestro hijo nos haga alguna queja, evitar contestar con otra queja, en lugar de admitir lo ocurrido o aclarar el asunto. Recordar que estamos actuando como verdaderos modelos todo el tiempo.

Para una mejor comunicación con nuestros hijos es necesario:

  1. Uso del lenguaje operativo
  • Basado en descripciones observables y cuantificables para que cada interlocutor sepa que es lo que ocurre y que es lo que se debe cambiar.
  • Debe ser congruente, es decir, oportuno y conveniente según la situación y el contexto en que tiene lugar.
  • Debe hacer énfasis en la información positiva.
  • Debe estar basado tanto en la comunicación verbal como no verbal. El cómo expresemos nuestras peticiones contribuye a transmitir más información que lo que se dice, un tono de voz elevado, el ceño fruncido puede ser un modo incorrecto para solicitar una información a nuestro hijo.
  1. Hacer uso del lenguaje no verbal y de la capacidades de escucha.
  1. Aprender habilidades de expresión:

Primero: considerar la conveniencia de expresar emociones que sean del agrado del otro y reconocer aspectos positivos de su conducta.

Segundo: ser capaces de expresar críticas y sentimientos negativos de un modo adecuado. Para ello:

  • Especificar claramente la conducta del otro que ha motivado los sentimientos negativos.
  • Expresar y admitir como propios los sentimientos negativos.
  • Hacer una petición al otro que contribuya a mejorar la situación y los sentimientos: cambiar ciertas acciones en el futuro, encontrar un consenso, comprometerse a estudiar el problema, etc.
  • Reforzar al otro por haber escuchado nuestra petición y comprometerse a realizar o plantear un compromiso alternativo.
  • Es importante crear momentos de comunicación con los hijos: provocar tiempos de juego, de diálogo, de diversión, de relajación… en los que se generará un clima de confianza mutua que incidirá en una mejor comunicación.silhouette-1082129_960_720

Debemos evitar a la hora de corregir a nuestros hijos…

  • Hipergeneralizaciones: ¡Tú siempre lo haces mal! ¡Lo único que te preocupan son tus amigos! Las hípergeneralizaciones subrayan la conducta negativa e ignoran la positiva.
  • Trato de silencio: Si está enojado puede ser útil posponer su interacción, asegúrese de disponer de un momento para hablar del problema. El negarse hablar o mirar a su hijo por una mala conducta le hará sentir que es una mala persona. Es importante informarle: ”Estoy tan enfadado que necesito estar sólo un rato, luego hablamos”
  • Amenazas vagas y violentas: “espera que lleguemos a casa” “hazlo otra vez y veras lo que te pasa”. Estos estilos de amenazas dan sensación de miedo, los niños pequeños se toman las cosas literales. El niño no aprende nada más que está enfadado y que él es el culpable y no tanto la conducta a no realizar.

En el vídeo de la semana nos centraremos en como trasmitir las ordenes a nuestros hijos, en ocasiones consideramos que el modo de emplearlas es el adecuado pero podemos conseguir efectos muy negativos en nuestros hijos. Esperamos que os haya sido de gran utilidad y nos vemos el viernes con el vídeo de la semana.

Recordar que para cualquier sugerencia o petición, estamos a vuestra entera disposición

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Autor: 
Consejo y Salud MMG Psicología