¿Cuento a mí pareja que le he sido infiel?

Ante una infidelidad, ¿será la pareja capaz de repararse y reconectarse? Esta es una de las cuestiones que el miembro de la pareja que ha cometido una infidelidad se pregunta a través de una cuestión previa; ¿debo confesar mi infidelidad a mi pareja? Hay parejas que lo que considera uno de sus miembros como infidelidad no lo considera el otro. Los engaños en el seno de la pareja pueden ser sexuales y/o emocionales. La infidelidad sexual es aquella en la que la gran mayoría de personas piensa cuando se habla de infidelidad. Ésta es la actividad sexual llevada a cabo con otra persona ajena a la pareja romántica, sin el conocimiento ni consentimiento de la pareja. Puede ser entendida desde acariciarse o besarse hasta mantener relaciones sexuales genitales. Por otro lado, la infidelidad emocional es más ambigua a la hora de entenderla. Ésta implica conectar emocionalmente con otra persona ajena a la pareja llegando a establecer una auto-revelación íntima que lleva hacia el enamoramiento1. Al contrario de lo que comúnmente se cree, tanto hombres como mujeres se siente más preocupados y angustiados ante la infidelidad emocional2.

Las parejas con mayores niveles de compromiso son menos propensas a ser infieles, utilizan formas más constructivas de lidiar con los conflictos, están más dispuestos a sacrificarse por su compañero/a y son más resistentes a una ruptura3. El compromiso en una relación está en función de tres factores: la satisfacción con la relación, las alternativas que se tienen para que otra persona diferente a tu compañero/a satisfaga mejor necesidades de intimidad, apoyo emocional, satisfacción sexual, seguridad y compañerismo y finalmente, la inversión llevada a cabo en la relación4.

La persona que incurre en una infidelidad busca fuera de la relación algo que no encuentra en la suya. La infidelidad es el producto de la falta de compromiso en uno de los miembros de la pareja y hará explicito el mismo.

La forma en que la traición es revelada tiene su importancia. El descubrimiento de una infidelidad a través de terceras personas es la forma de revelación más dolorosa, incluso más que ser pillados “in fraganti”. Cualquier forma de revelación sobre la infidelidad provocará una fuerte crisis en la pareja, sin embargo, cuando una infidelidad es confesada, el miembro que la ha cometido es más probable que sea perdonado. Sin embargo, el perdón a pesar de ser necesario, quizá no sea suficiente. Al fin y al cabo, queda pendiente trabajar aquellos elementos que provocaron una ruptura en el compromiso de la pareja. Si bien uno es más responsable que otro, ambos miembros tienen una responsabilidad compartida por la relación. No es infrecuente ver llegar a la consulta parejas en que uno de sus miembros ha sido infiel y que a su vez el otro miembro admite haberse alejado tiempo atrás antes de la infidelidad.

No es infrecuente escuchar tanto a amigos, compañeros de trabajo como a profesionales en psicoterapia que lo mejor es no decir nada. Cuando el objetivo de la confesión es lavar nuestra conciencia, en lugar de resolver aquello que ha promovido la infidelidad, quizá sea un buen consejo.

Descubrir una infidelidad siempre será mucho más doloroso que una confesión. Sin embargo, si realmente “lo que ha ocurrido en las Vegas se queda en las Vegas” abre la posibilidad para que la pareja no caiga en una devastadora crisis. A pesar de ello, será necesario que el miembro infiel tenga la mínima capacidad como para trabajar a nivel personal que ocurrió para que incurriese en la infidelidad y que deberá de ocurrir para asegurarse que no vuelva a suceder.

A pesar de ello, como buenos psicoterapeutas de pareja no podremos deciros que es lo que debéis de hacer, sí en cambio ayudaros a descubrir por vosotros mismo que hacer para mejorar vuestra vida en pareja.

1Miller, S. L., & Maner, J. K. (2009). Sex differences in response to sexual versus emotional infidelity: The moderating role of individual differences.” Personality and Individual Differences, 46 (3), 287–291.

2Green, M. C., & Sabini, J. (2006). Gender, socioeconomic status, age, and jealousy: Emotional responses to infidelity in a national sample. Emotion, 6, 330–334.

3Rusbult, C. E., Drigotas, S. M., & Verette, J. (1994). The investment model: An interdependence analysis of commitment processes and relationship maintenance phenomena. In D. J. Canary & L. Stafford (Eds.), Communication and relational maintenance (pp. 115-139). San Diego: Academic Press.

4Le, B., & Agnew, C. R. (2003). Commitment and its theorized determinants: A meta-analysis of the Investment Model. Personal Relationships, 10, 37-57.

Autor: 
irrika