ATAQUES DE ANSIEDAD, TRATAMIENTO PSICOLÓGICO PARA SUPERAR LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

¿Qué es un ataque de ansiedad, qué se siente?

Un ataque de ansiedad es un estado que cuando alguien lo vive por primera vez,  no es capaz de definirlo y denominarlo. Además, es frecuente que piense que lo que le acaba de ocurrir es muy grave. Sin embargo, cuando el paciente describe lo que en aquel momento sucedió y aquello que sintió, el psicólogo se percata rápidamente de que se trata de un ataque de ansiedad.

ataques de pánico que limitan a la personaLas sensaciones generadas por una crisis de ansiedad pueden ser diversas, pero existen algunas muy comunes tales como: sensación de ahogo, ritmo cardiaco elevado, pensamiento relacionado con que uno está a punto de morir pues está perdiendo el control, e incluso una sensación clara de estar volviéndose loco. Todas estas sensaciones negativas vividas tienen como consecuencia que la persona afectada sienta mucho temor a volver  a sentir algo similar, igual o peor a lo ya vivido. Por ello es importante que sepa que una crisis de ansiedad no es peligrosa como tal, aunque las emociones generadas en ellas sean desagradables. Más  importante aún es conocer que la ansiedad puede ser manejada cuando se produce una crisis de angustia, gracias al entrenamiento de nuevas habilidades que le permitirán conseguirlo.

Nuestro equipo de psicólogos de Madrid te ayudará no solo a que comprendas el por qué de tu  ansiedad, sino también cómo controlarla y manejarla adecuadamente. Comprender la relación que existe entre tus pensamientos, tus emociones y tus conductas será solo uno de los factores que favorecerán  la comprensión del problema.

¿Por qué se produce un ataque de ansiedad?

Existen causas físicas que explican el hecho de que cuando la amígdala (localizada en el cerebro) percibe que estamos en peligro sufre una hiperactivación, lo que puede producir un ataque de ansiedad. Pero más allá de este dato, es de especial importancia que el afectado sea capaz de conocer el por qué se produce esta activación ante estímulos neutros, es decir, ante aquellas situaciones, hechos o cosas que objetivamente no son peligrosos para nosotros,  pero sí que lo percibimos como tal.

Cuando escuchamos a alguien intentando descubrir las causas que pudieron desencadenar toda la sintomatología negativa, inmediatamente antes del ataque de pánico, parece una vez más no existir una causa para tal desenlace e intensidad. Es este el momento en el cual, con nuestra terapia cognitivo conductual, se intenta explicar al paciente que existen pensamientos o creencias anteriores a la crisis de ansiedad, que son los que activan toda esa sintomatología. Las creencias en las que la persona considera que algo se escapa de su control y/o incluso que se encuentra incapaz de afrontar alguna situación por falta de recursos, supone el factor más importante para explicar el por qué puede llegar a sufrir un ataque de pánico. Además, desde la terapia se entrena a la persona en la adquisición de nuevas habilidades y recursos para que sea capaz de afrontar estas situaciones con seguridad, pudiendo generar unos pensamientos más realistas y adaptados a la situación que tiene que afrontar. Así evitaremos que el miedo o la huida de lo temido no sea la respuesta habitual del paciente.

Síntomas más comunes de los ataques de ansiedad

Como comentamos en líneas anteriores, las intensas y desagradables sensaciones que se producen cuando alguien sufre un ataque de pánico genera un gran malestar y miedo en la persona. Además, el sujeto no parece ser consciente de cuándo van a surgir, ya que generalmente suele ser algo eventual, sin razón aparente. Cuando estas crisis de ansiedad se convierten en recurrentes y la preocupación a recaer de quien la ha sufrido se hace frecuente, y se prolonga en el tiempo, y además se acompaña de cambios de conductas tales como evitar lugares o situaciones, es cuando podemos considerar que estamos ante un trastorno de pánico.

Los síntomas más frecuentes son los siguientes (fuente: American Psychiatric Association):

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, que aparece de repente, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas:

• Sudoración
• Dificultad para respirar
• palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
• Dolor en el pecho
• Sensación de inestabilidad, mareo
• sensación de asfixia
• entumecimiento u hormigueo
• Escalofríos o sofocos
• Desmayo
• Temblores o agitación
• Náuseas o dolores abdominales
• sensación de irrealidad (desrealización) o de estar separado de uno mismo (despersonalización )
• Miedo de perder el control, “volverse loco”, o de morir

El temor a un ataque de pánico…provocará un ataque de pánico

Siempre observamos en aquellos pacientes que sufren ataques de pánico que su mayor miedo es a morirse. Este miedo es irracional pues nadie muere como consecuencia de un ataque de pánico, pero sí que puede desarrollar otro tipo de problemas. Es importante ponerse en manos de profesionales lo antes posible, pues es bastante frecuente que aquel que ha sufrido uno o varios ataques de pánico termine sufriendo agorafobia.

ataques de ansiedad, el tratamiento psicológico es la soluciónSi una vez tuvimos un ataque de ansiedad y sufrimos su sintomatología negativa y desagradable, es bastante probable que nos de miedo  volver a pasar por lo mismo y, por ende, preferiríamos evitar cualquier situación, lugar, persona, etc. que consideremos que puede activar de nuevo todo lo experimentado con anterioridad.

Esta preocupación conlleva una activación superior a lo común en la persona y además la mantiene en un estado de alerta elevado para así “estar preparado” por si algo ocurriese, especialmente en el lugar o lugares donde se produjo el ataque de pánico. Y este temor puede provocar, de nuevo, otro ataque de ansiedad. “Temer un ataque de ansiedad aumentará las posibilidades de que nos de un ataque de ansiedad“.

Aunque ya explicamos que no es el lugar realmente el factor que propicia que el ataque de pánico surja, al carecer la persona de recursos para comprender las causas de la crisis, asocia ese lugar a peligro, y por ser una amenaza, tiende a evitarlo o a buscar alguna “ayuda” antes de exponerse a él, empleando como recurso, por ejemplo, ir acompañado. Dado que la persona no está actuando ante la causa real de su problema, este no solo persiste sino que además tiende a agravarse y generalizarse a otros lugares o situaciones, sintiéndose cada vez más inseguro y con mayores miedos.

Tratamiento psicológico ataques de ansiedad

Con frecuencia se prescribe medicación para la persona que sufre estos ataques de pánico; sin embargo esto no es una solución definitiva ya que la dependencia que conlleva (llevar la medicación en todo momento, decidir tomarla como prevención, “por si acaso”, antes de exponerse a la situación temida -o situaciones similares-, …) será limitante y no permitirá su control definitivo. Siempre estará temeroso y alerta, preparado para tomar la medicación antes de pueda ocurrir el ataque de ansiedad. Por otro lado, y como ya hemos explicado en líneas anteriores, el deseo de todo paciente es que los ataques de pánico desaparezcan y en consecuencia su sintomatología. La medicación solo disminuirá la sintomatología negativa, pero no ayudará al paciente a entender por qué surge el ataque y qué hacer para conseguir disminuir su probabilidad de aparición.

Desde la Terapia psicológica para el Tratamiento de la Ansiedad, ayudamos a la persona a reconocer aquellos pensamientos limitantes que no le permiten afrontar con calidad las situaciones temidas.

Así mismo, le explicamos  todos los factores que están implicados en sus ataques de ansiedad: factores predisponentes, cuáles mantienen su problema, que creencias desadaptativas no favorecen a su bienestar, etc.

Una vez que la persona comprende la raíz real de su problema, entendiendo con ello el que conozca cuáles son los aspectos psicológicos, ambientales e interpersonales que están presentes así como sus propias características de personalidad, se le entrena para que adquiera nuevas estrategias que le ayuden a afrontar las situaciones y sobre todo  para que adquiera habilidades que le permitirán no solo exponerse a la situación temida, sino que lo haga con seguridad y control. Para ello técnicas como la reestructuración, la relajación, la respiración o la exposición, entre otras, serán necesarias para el éxito del tratamiento.

Autor: 
psicoadapta