Cómo enseñar a los hijos a ser responsables

 

CÓMO ENSEÑAR A LOS HIJOS A SER RESPONSABLES

 

“Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros” (Abigail Van Buren)

 

 

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¿Qué es la responsabilidad?

La responsabilidad es un concepto muy amplio. Es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al adolescente conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima. La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que implican tener seguridad y confianza en uno mismo

¿Es importante fomentar la responsabilidad?

La responsabilidad es una actitud que se debe fomentar y enseñar desde temprana edad. La mayoría de los especialistas están de acuerdo en que debe iniciarse desde antes de los tres años. Enseñar a los hijos e hijas a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

Es uno de los valores humanos más importantes, en el que nace la capacidad para optar entre diferentes opciones, reconociendo y asumiendo las consecuencias de las decisiones tomadas y respondiendo ante los propios actos.

La responsabilidad permite mantener en orden la vida en comunidad, demostrando con ésta nuestro compromiso de la toma de nuestras decisiones y de las consecuencias que éstas generan.

Una de las tareas más importantes dentro de la educación de nuestros hijos e hijas es la de enseñarles a ser responsables. Es algo que hay que empezar a trabajar desde que son pequeños.

Para que un niño o niña aprenda el sentido de la responsabilidad, los padres debemos de guiarles, orientarles, apoyarles, hacerles partícipes en las tomas de decisiones, prepararles para amortiguar los fracasos y felicitar por los logros.

¿Cómo enseñar a los hijos e hijas a ser responsables?

 

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Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:

Desarrollar la sensación de “que es capaz de”, de “que puede hacerlo”. Cuando se tiene sensación de “poder realizar” se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los adolescentes a ser responsables incrementa su sensación de poder.

Los adolescentes que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo.

Podemos contribuir a aumentar la capacidad del adolescente para tomar decisiones si ayudamos a:

Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.

Buscar otras soluciones            

Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.

Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.

Utilizar tareas y obligaciones para crear responsabilidad. Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.

Ser coherente.  Es la mejor forma de indicar a las hijas o hijos que las personas adultas dicen las cosas en serio. Las personas adultas coherentes ayudan a los adolescentes a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente

No ser arbitrario. Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el adolescente actúa en consonancia o no con esas expectativas.

Felicite a su adolescente por ser responsable.

En casa:

Se puede comenzar con: Cuidar las cosas de la casa y las propias pertenencias, ordenar la propia habitación y ordenar la ropa.

Además se le debe pedir progresivamente:

Respetar horarios (comida, sueño, estudio y salidas).

Respetar los tiempos.

Administrar su dinero.

El estudio en casa (horario adecuado, saberse organizar, cumplir los plazos de entrega de trabajos y de tareas escolares).

Además puede asumir responsabilidades en casa (cuidado de mascotas, hacer recados y limpiar).

Fuera de casa:

En los estudios: Asistir a clase con regularidad y sin excusas.

Controlar él mismo los deberes que trae a casa, atender a las explicaciones del profesor, aprovechar el tiempo de trabajo en clase, tratar con respeto a los compañeros y compañeras y al profesorado, cumplir las normas, participar en actividades que organice el centro que sean de su agrado, profundizar en aquellos aspectos que sean de su interés, sacar los estudios, resolver por sí mismo problemas cotidianos con sus amistades, resolver pequeñas gestiones.

 

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Actitudes inadecuadas de los padres y madres.

La sobreprotección excesiva.

No asumir la responsabilidad de ser madre o padre.

Poca dedicación, normalmente la excusa de la falta de tiempo.

No dar un buen ejemplo.

Padres y madres excesivamente permisivos/autoritarios.

La falta de confianza en nuestros hijos e hijas.

Consecuencias de no desarrollar la responsabilidad

¿Cómo son los adolescentes irresponsables?

Son personas dependientes, se dejan llevar, tienen baja autoestima, a veces tienen dificultades en los estudios, dificultades en la relación con los demás, cómodos, egoístas, culpan a los demás, baja tolerancia a la frustración, poca capacidad para aplazar una recompensa, poca capacidad de adaptación y el Síndrome de Peter Pan.

Un adolescente es responsable si...

Realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento…

Puede razonar lo que hace.

No echa la culpa a los demás.

Es capaz de escoger entre diferentes alternativas.

Puede jugar y trabajar a solas sin angustia.

Puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amistades, pandilla, familia, etc.)

Posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención.

Respeta y reconoce los límites impuestos por sus progenitores sin discusiones inútiles o gratuitas.

Puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.

Lleva a cabo lo que dice que va a hacer.

Reconoce sus errores

 

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¿Qué medidas podemos tomar los padres y madres para conseguir que nuestros hijos sean responsables?.

Se pueden tomar algunas medidas para fomentar la responsabilidad:

Establecer normas y límites: Los adolescentes se resisten a los límites que se les imponen, pero los necesitan.Nada desconcierta más a los niños que la ausencia de normas. Aunque a veces producen rechazo, éste desaparecerá en la medida que los límites y las normas se integran en un sistema coherente de convivencia.

Ayudarles en la toma de decisiones desde pequeños: esto empezará por tareas pequeñas, como eligiendo qué jersey se van a poner.

Conforme van creciendo se puede contribuir a la toma de decisiones de manera que no les genere tensión.

Ser claros a la hora de expresar a nuestros hijos e hijas lo que esperamos de ellos, no podemos esperar a que ellos adivinen nuestros pensamientos.

Enseñarles a valerse por sí mismos y a que se enfrenten a nuevas situaciones. Cuando confían en sí mismos, es cuando empiezan a asumir sus responsabilidades.

Ayudarles para la posibilidad de fracasar: a veces, por protegerles demasiado, no dejamos que hagan las cosas a su manera. Para madurar es necesario que exploren, que corran riesgos, y que vean por ellos mismos que de los fracasos también se aprende.

Ponerles algunas tareas a desempeñar, aunque sean pequeños, siempre habrá algo que puedan hacer. Por ejemplo: recoger los juguetes, el cuarto, poner y quitar la mesa, comprar el pan, lavarse los dientes, cuidar los materiales, hacer los deberes, puntualidad, etc.

Marcar bien los horarios: no es lo mismo invierno que verano, o días lectivos que fines de semana. Establecer tiempo de estudio y de ocio.

Estar disponible para mostrar apoyo cuando sea necesario. Todos los niños y niñas necesitan el apoyo de una persona adulta. Tener la seguridad de que pueden contar con sus padres en caso de necesidad, les hará tener más confianza para explorar en su mundo.

Es importante que el padre y/o la madre no se haga responsable de una tarea de su hija o hija. Está bien ayudarle y/o acompañarle, pero nunca haga que su hijo se desentienda, es importante que aprendan que las cosas requieren un esfuerzo.

Valorar sus esfuerzos. Esto puede hacerse estableciendo un programa de recompensas, pero no de manera que se vea como un soborno, sino como una forma de motivación por comportarse de manera responsable. Puede hacerse elogiando el trabajo realizado y/o con otro tipo de premios, que no tienen porqué ser algo material.

Acompañarles en su camino a la independencia pero sin controlarles. Necesitan explorar su identidad, cometer sus propios errores y que aprendan de ellos.

Ser consecuentes con nuestras actuaciones. De nada serviría establecer un horario de llegada los fines de semana, si luego no hacemos nada cuando las incumplen de forma sistemática.

No juzgarles. A veces no nos gusta su forma de vestir, o que escuchen un tipo de música. Estas acciones no determinan su futuro, tenemos que entender que es un proceso de exploración y respetar las decisiones que no entrañen un riesgo como desarrollo a su edad adulta. Otra cosa muy diferente sería que decidieran dejar sus estudios.

Mostrar afecto y conductas positivas hacia ellos. Aunque ellos y ellas se muestren ariscos, tenemos que hacerles sentir que les queremos y que pueden contar con nuestro apoyo. La habilidad de hablar abiertamente sobre los problemas es uno de los aspectos más importantes de las relaciones entre padres e hijos.

Desarrollar esta relación requiere tiempo, esfuerzo y comprensión, pero los resultados pueden generar tener una relación basada en la confianza en que los hijos e hijas adolescentes puedan discutir sobre las inquietudes que les surjan durante esta etapa.

No debemos olvidar que una de las mejores maneras de enseñar a nuestros hijos e hijas es con el ejemplo. Si queremos que aprendan bien este valor, lo harán antes si ven que sus padres y madres lo practican.

Y por supuesto, enseñarles que no cumplir con las responsabilidades tiene que tener consecuencias.

 

 

 

Autor: 
teresa@psicologiaonlineweb.com (TERESA)