Cómo exprimir tu creatividad con la tecnología

La creatividad tiene mucho que ver con cómo percibimos el mundo que nos rodea, y por tanto, con nuestra particular configuración mental. Esto hace que la creatividad pueda plasmarse en nuestra vida diaria de distintas maneras como, por ejemplo, en nuestra forma de plantear y resolver los problemas cotidianos, en nuestra manera de vestir, en cómo escribimos e incluso en nuestra forma de vender si hablásemos de estrategias comerciales (no te pierdas el vídeo que encontrarás al final del post). Pues bien, a la hora de usar la tecnología también podemos aplicar el pensamiento creativo.

La creatividad suele fluir por si sola la mayor parte de las ocasiones pero podemos apoyarnos en algunos recursos que nos ayuden a sacarle más partido. La tecnología es uno de esos recursos y tenemos a nuestro alcance una amplia variedad de dispositivos y soluciones tecnológicas que pueden convertirse en auténticos estímulos del proceso creativo.

La tecnología como facilitadora del proceso creativo

En el post anterior decía que la conducta no creativa es aprendida, es decir, de alguna forma vamos perdiendo facultades para el pensamiento creativo debido a que la influencia de factores como la educación, ciertas normas sociales, etc. Pues bien, igual que con el sentido de la vista utilizamos gafas para corregir problemas de visión, la tecnología puede representar un recurso similar que nos ayude a conectar más fácilmente con esa capacidad innata que llamamos creatividad.

Por ejemplo, en los talleres que imparto sobre innovación (entendiendo innovación como creatividad aplicada) trabajamos sobre las distintas fases del proceso creativo. Cuando nos centramos en la fase de prototipado pongo especial énfasis en la importancia de “pensar con las manos” ya que nos ayuda a depurar muchos matices de la idea e incluso a transformarla. Para rebajar el miedo al error (y más concretamente a las críticas), que ya sabemos que es uno de los frenos a la creatividad, hablo de la necesidad de dar el salto de la idea (abstracción mental) al prototipo de mierda o pretotipo (cosificación de la idea). Este pensar con las manos puede ser desde diseñar un modelo en plastilina hasta crear un mockup usando alguna herramienta digital. Lo importante es jugar con distintos formatos y materiales que aporten estímulos al proceso creativo y nos ayuden a desarrollar la idea. Pero es más, jugamos también con la hibridación de conocimiento combinando el trabajo individual y colectivo. En este sentido, muchas herramientas tecnológicas de fácil acceso, y en muchos casos de carácter gratuito, permiten dinamizar estas etapas. Por ejemplo, el uso de mapas mentales, las herramientas de presentaciones visuales como Prezi (y sus opciones de trabajo colaborativo), e incluso determinadas apps que podemos instalar en nuestros dispositivos móviles y tablets pueden ser auténticos motores de nuestra creatividad en determinadas fases.

Sácale partido a la tecnología

En gottraining somos conscientes de que en el proceso creativo intervienen muchos factores que pueden frenar o precipitar la creatividad. Por otro lado, asumimos que en la vida moderna, nuestras rutinas diarias no se entienden al margen de la tecnología. Hemos creado tal vínculo con algunos de los dispositivos con los que interactuamos continuamente que ya casi no somos capaces de prescindir de ellos. Por eso, ante esta nueva realidad del siglo XXI, en gottraining intentamos ayudar a que las personas saquen el máximo partido a la tecnología con la que nos relacionamos habitualmente.

En la mayoría de las ocasiones, mejorar nuestros resultados profesionales no pasa por comprar más tecnología o más cara, sino de sacar partido a la que tenemos más accesible. En el siguiente vídeo entenderás mejor a qué me refiero. Por cierto, está realizado con PowToon, una de las herramientas que hemos incorporado a nuestros talleres.

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Autor: 
Javier Díaz