CÓMO HABLAR DEL DIVORCIO CON LOS ADOLESCENTES

La adolescencia se divide en varias etapas, aunque aquí trataremos esta etapa vital en su conjunto. Se trata de un momento de la vida difícil y de muchos cambios, los chicos y chicas le otorgan una gran importancia al área social mientras que dejan un poco “de lado” en su ranking de prioridades a la familia, sin embargo esto no implica que los adolescentes no necesiten la estabilidad, el cariño y la seguridad familiar, sino más bien al contrario, aun con sus actitudes a veces rebeldes e incluso “pasotas” ellos y ellas acusan mucho los cambios en ese ámbito, y durante un divorcio los hay y muchos.

Un divorcio frecuentemente es una situación traumática para un adolescente, en el mejor de los casos el/la joven deberá ir a vivir con ambos progenitores alternativamente en dos domicilios distintos y en el peor la separación de sus padres podría implicar un cambio de ciudad, de colegio, un empeoramiento de la situación financiera de éstos con las consecuencias que eso tiene también para los hijos, pero en definitiva entraña estar inmersos en situaciones que escapan por completo del control del adolescente. Todo esto sin hablar de los posibles conflictos que hayan entre ambos progenitores y en los cuales podría el chico/a estar inmerso.

 Algunas cosas de las que sería positivo hablar con el/la adolescente cuando los padres decidís divorciaros para que ellos no se sientan tan mal son:

  • Las razones por las que se produce el divorcio. Un sentimiento muy común que tendrán es que su vida se va al traste, por ello necesitarán saber porqué sus padres han decidido separarse. No es recomendable “escurrir el bulto” sino más bien darles una respuesta sincera en la que se les explique la razón por la que habéis decidido divorciaros, sin embargo no es necesario entrar en detalles sobre las rencillas existentes entre la pareja y de nuevo hay que tratar de no descalificar al otro y no hacer ninguna recriminación tampoco.
  • Los cambios que va a haber en la vida de todos. Inevitablemente esta decisión ocasionará profundos cambios en la vida de toda la familia. En primer lugar hay que asegurar al adolescente que él no es responsable de la decisión tomada, ésta es algo que solo compete a la pareja, por tanto el adolescente no es culpable de nada. También se les debería asegurar que a pesar de la separación, él o ella tendrán oportunidad de estar con cada uno de sus padres porque ellos van a seguir allí para lo que necesiten. Lógicamente esto tendrá que apoyarse con hechos por lo que los padres tendrían que esforzarse por pasar tiempo con el adolescente para que se tranquilice en este sentido.

Sin embargo no siempre los hijos podrán seguir viendo con la misma frecuencia a ambos padres, es posible que uno de ellos se tenga que mudar de ciudad, o haya un cambio de escuela, de barrio, etc… Todos estos cambios deben de explicarse al adolescente con un tacto exquisito, dejando que él o ella lo vaya asimilando y exponiendo todas las dudas y/o temores que les surjan a ese respecto. Aunque ellos no han decidido dar este paso es cierto que su vida sufrirá unos cambios en algunos casos radicales y debemos respetar pues que se puedan asustar, enfadar, entristecer, etc… y que necesiten un tiempo para gestionar estas emociones negativas que pueden en algunos casos desbordarles.

  • No hay bandos. A estas edades los jóvenes podrían sentir que deben proteger más a uno de sus padres y por tanto pueden pensar en tomar partido por uno de ellos. Es tarea de los padres hacerle ver que no es así, que la separación en una pareja es una decisión entre adultos y que los hijos deben querer y respetar a sus padres del mismo modo que antes del divorcio intentando no juzgar el comportamiento de uno con el otro. Para ello los padres intentaréis no trasladar vuestros problemas de pareja a vuestros hijos, se puede hablar con los adolescentes de este tema pero de un modo respetuoso y sin resquemores cuando mencionemos al otro progenitor. Si el adolescente se viera en la situación de elegir con cual de los padres se traslada a vivir lo deseable es que el progenitor con el que no vaya a residir no juzgue esta decisión, sino que la apoye, el afecto que el/la joven siente por sus padres probablemente no es el que lo induce a elegir vivir con uno u otro, es cruel echar en cara al hijo o hija que no hemos sido los elegidos ya que esto causará mucho dolor en el adolescente.
  • Hablar con un adulto sobre lo que sucede puede ayudarles. Siendo el divorcio una situación traumática para la muchos adolescentes algo que les ayudará a asimilarla es tener cerca a una persona adulta que les escuche y aconseje. En estos momentos los padres también lo están pasando mal, han perdido su objetividad y tal vez no sean las personas más recomendables para realizar esta labor. Sin embargo lo que sí podéis hacer es procurar que ellos encuentren a una persona (familiar, amigo de la familia, terapeuta) con la que encuentren ese espacio de confianza para contarles aquello que les preocupa y que les puedan orientar en estos difíciles momentos en los que están desbordados por sus emociones.

Las anteriores son tan sólo unas sugerencias generales de qué se puede hacer cuando una pareja con hijos adolescentes decide divorciarse, sin embargo cada caso es único y por supuesto tiene sus propias implicaciones.

Os recomiendo un post que he leído sobre una experiencia personal de una chica que vivió el divorcio de sus padres siendo una adolescente, aquí os dejo el link.

http://sreyesm.wordpress.com/2012/03/11/el-divorcio-y-la-adolescencia/

Bibliografía consultada
“Lo que debes saber si te estás divorciando y tienes hijos adolescentes”- Victoria Toro

Autor: 
Montse