Curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo UIMP sobre Inteligencia Artificial

Los días 21 a 23 de Julio se ha celebrado un curso de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo UIMP en el que he intervenido como ponente.

El curso se denominaba INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y PORVENIR DE LA ESPECIE HUMANA y estaba a cargo del prestigioso profesor Ramón Tamames siendo Felipe Debasa Navalpotro el secretario del curso.

Han sido tres jornadas intensas y agradables bajo la brisa cantábrica en la bella ciudad de Santander en el fantástico marco del Palacio de la Magdalena.

Mi ponencia versó en torno a los temas candentes de la Inteligencia Artificial con el título Cerebro y ordenador: mundos convergentes... ¿y competidores?

La nómina de asistentes era de gran nivel y contó con José Luis Cordeiro Mateo, Jesús Banegas Núñez, Javier de Felipe Oroquieta, José María Baldasano Recio, Adolfo Castilla Garrido y Carlos Rodríguez Jiménez.

Descripción de la actividad

Los avances en términos de inteligencia artificial (IA), han sido espectaculares en los últimos tiempos, lo que permite, en la vida cotidiana, la disponibilidad de máquinas tan útiles como lavadoras, frigoríficos, ordenadores, y otros muchos dispositivos electrónicos inteligentes; capaces de elegir los programas más adecuados para adaptarse a las necesidades de cada caso y así ahorrar tiempo y energía. Como también es factible diseñar instrumental médico avanzado, trenes automáticos que operan sin conductor, etc.

La IA no está reñida con la inteligencia humana. Por el contrario, se va sabiendo cada vez más sobre cómo funciona el cerebro humano –una red neuronal altamente compleja— por la analogía con fenómenos como, por ejemplo, Internet, y más concretamente, el caso de Google que ya relaciona casi todo con todo.

Y moviéndonos en el área del IA, inevitablemente hemos de referirnos a los robots, los trabajadores no humanos, a los que el escritor checo Karel Čapek dio nombre a partir de su lengua originaria (robot = trabajador). Y desde esa primera notoriedad, de los años 20 del siglo XX, la robótica ha avanzado, hasta el punto de que Hiroaki Kitano, uno de los directores del Sony Computer Science Lab, en Tokio, a principios de los años 90 del siglo XX, ya soñaba con crear robots humanoides, capaces de competir con hombres y mujeres, algo que ya es una realidad por lo menos a cierto nivel.

La IA se ha vuelto ubicua: está en todas partes, aunque a veces no sea visible. Por ejemplo, en los sistemas de inyección de los automóviles se utilizan algoritmos de aprendizaje automático; en los videojuegos se emplean redes neuronales; en los sistemas de detección de fraudes financieros, se recurre a técnicas de aprendizaje automático relacional. Por su parte, la gestión del tráfico de llamadas telefónicas vía móviles, de detección de hábitos de consumidores, de los buscadores en la web, en todos esos procesos se recurre a técnicas de IA.

Los avances que hemos ido viendo en materia de IA y áreas conexas nos inducen a buscar dónde pueden estar los límites y qué relación guardan con el entorno sociológico e incluso religioso, siendo cada vez más frecuentes las preguntas sobre si la incidencia será irreversible por sus consecuencias en la forma de comportarse la propia especie humana. En ese sentido, Ray Kurzweil estima que en 2023, tendremos artefactos del tamaño de un ordenador personal, capaces de emular y sobrepasar el nivel de inteligencia de un ser humano; y en 2045, algo equivalente a la totalidad de inteligencia combinada de todos los seres humanos; con un software que asumirá la enorme complejidad de los procesos del pensamiento. De modo y manera que con ese software genético podrá alcanzarse un nivel de sofisticación suficiente para sobrepasar los cerebros biológicos. En definitiva, el Homo sapiens podrá disponer de habili­dades hasta ahora inimaginables.

Podría decirse, desde luego, que todo lo anterior es pura especulación. Si bien cabe observar, que el progreso de la inteligencia y del conocimiento es aparentemente imparable. Al modo en que en cierta ocasión planteó el filósofo y dibujante inglés William Blake (1757/1827):

Todo lo que hoy vemos,
fue un día imaginación.
Todo lo que hoy imaginamos,
podrá ser realidad mañana.

Todos los aspectos señalados en esta Introducción, son el trasfondo del Encuentro “La inteligencia artificial y el porvenir de la especie humana”, un conjunto de tres jornadas que se detalla a continuación. Y en el cual habrá ocho conferencias y una mesa redonda, para situar todo lo relativo a los temas a tratar, incluyendo en la introducción y en el final toda una serie de consideraciones de carácter filosófico, para mejor enmarcar los avances científicos a que nos referiremos.

El programa se desarrolla según los horarios, y con los intervinientes que figuran a continuación de manera detallada. Dando siempre, al final de cada sesión de mañana o tarde, oportunidad a los asistentes al Encuentro para exponer sus propios planteamientos, y especificar sus dudas a los ponentes.

Programa académico en pdf

Autor: 
noreply@blogger.com (Antonio Orbe)