Decálogo para considerar la separación o el divorcio

Daniel Marañon*

Decálogo para considerar la separación o el divorcio:

  1. Cuando el matrimonio o sistema marital ha sido un espacio de destrucción, degradación o humillación crónica.

  2. Cuando la diada ha sido un fraude para mantener los derechos básicos de seguridad, amistad o afecto.

  3. Cuando la relación se ha mantenido vacía de alegría, gozo y dignidad.

  4. Cuando la arrogancia y la no disponibilidad del uno para el otro ha sido la regla en lugar de la excepción.

  5. Cuando no existe espacio para la consideración mutua ni esperanza para su construcción.  

  6. Cuando la igualdad y la dignidad de los miembros de la pareja es pisoteada.

  7. Cuando el sistema marital se convierte en homicida del espíritu de la persona.

  8. Cuando a pesar de que la relación diádica fue positiva ya no provee a la pareja de una seguridad basada en el respeto, armonía, placer, calidez y/o vitalidad.

  9. Cuando no se ha logrado reconexión, crecimiento o cambio personal en el seno de la pareja tras terapia de pareja y la desconexión no posibilita un proyecto conjunto.Psicólogo clínico en Bilbao

  10. Cuando el bienestar de terceras personas dependientes del sistema marital, como hijos e hijas, se ha visto dañado de manera sistemática como consecuencia del cisma marital.

En el trabajo clínico con parejas, en numerosas ocasiones la pareja o alguno de sus miembros plantea la necesidad de que se les ayude para decidir si separarse o no. Los profesionales especialistas en terapia de pareja abrimos un proceso terapéutico a través del cual ayudamos a la pareja a tomar sus propias decisiones. Sin embargo, hay una serie de elementos que todo profesional, así como toda pareja, debe tener en consideración que lo sitúa más del lado de una terapia centrada en la separación. Estos elementos son los anteriormente citados en el decálogo, todos ellos inspirados en una reflexión de Israel Charny (2006, p. 21).

Numerosas parejas a pesar de cumplir esta serie de elementos deciden mantener su relación debido a valores tradicionales u obligación para con su partenaire o como obligación para con sus hijos e hijas, sus padres o la comunidad. El sentimiento de culpabilidad por el daño que puede causar la separación a terceras personas como hijos o padres es uno de los elementos que con mayor poder frena la separación. El miedo a la pérdida de amistades, relación con familiares políticos (esto es, pérdida social) o el miedo a la soledad son elementos que provocan de igual forma que lPsicólogo para pareja en Bilbaoa separación no se lleve a cabo de manera pragmática. La vergüenza puede ser otro de los factores que estimule el ocultamiento de la necesidad de separación.

Tal y como afirma Charny (2006) todas son preocupaciones humanas básicas. Sin embargo, todas ellas son razones pobres por las que mantener una relación degradada y destruida. Sin duda, mantener una relación acabada por los hijos es una de las justificaciones más comunes entre las parejas con hijos. Las parejas o matrimonios que mantienen su relación a la base de esta serie de preocupaciones se convierten en sí mismas relaciones desgraciadas tratando de amortiguar un dolor que no se alivia ni desaparece.    

Referencias:

Charny, I. W. (2006). Staying together or separating and divorcing: Helping couples process their choices. When Marriages Fail: Systemic Family Therapy Interventions and Issues, 21.

 

*Daniel Marañon

Doctor en Psicología, Psicólogo Clínico,

Psicoterapeuta de Familia y Pareja, Master en Salud Mental y Terapias Psicológicas

Irrika Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia.

                 Profesor Asociado del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco (UPV-EHU)

E-mail: maranondani@gmail.com

 

Autor: 
irrika