Despidiendo el año...

Unas palabras para esta noche...
Las palabras aman, unen, hacen reír y llorar, las palabras nos ayudan a comprender; los que no comprendemos somos ignorantes, las palabras acechan los oídos de los enamorados, las palabras mudan en llanto, en las plegarias.
Las palabras, a veces, no se escuchan, otras, no se dejan oír, pero se miran en unas manos, las palabras nos hacen libres, pero también esclavos; las palabras comunican lo que pensamos, y mienten cuando no dicen la verdad, las palabras se susurran en las orejitas de un bebe y tranquilizan, quizás también amansen a las fieras.
Otros utilizan "la palabra" para matar y asesinar en nombre de un Dios que nadie ha visto, ni conoce, ni siente, ni padece; mientras otros con una simple palabra, nos hacen felices el resto de nuestras vidas.
No son las palabras las que nos hacen esclavos, somos los hombres los que las esclavizamos, las palabras son mentiras que engañan o verdades que duelen, las palabras sueltas muchas veces resultan inconexas, dichas por un desconocido, no significan nada, pero esas mismas palabras, en alguien a quien amas, eriza el bello de tu cuerpo y recorren tus venas, como un bálsamo milagroso que cura todos tus males.
Las palabras también desaparecen, y se producen silencios, a veces incómodos, y otras, resultan innecesarias, porque las dos personas, sin palabras, se dicen todo con una mirada, con una sonrisa, con una caricia o con un beso... no las necesitan.
Hay palabras que se dicen muchas veces por decir, "felices fiestas", pero yo os las deseo de verdad y de corazón, y no sólo en estas fiestas, que no importan ni mas ni menos que cualquier otro día del año, si no que con palabras, os deseo felicidad siempre.

Un consejo sobre el amor de las caricias...
Si una persona acaricia a otra, no para expresarle el grado de afecto que siente hacia ella, sino sólo para acumular sensaciones placenteras, reduce su cuerpo a mera fuente de gratificaciones. Esta conducta puede parecer tierna, pero es violenta pues quien la adopta considera el cuerpo ajeno como un mero medio para sus fines y lo despoja de su condición básica: ser expresión viva de la persona en la que está integrado.

Una poesía para despedir el año...
Me cuesta comprender la realidad
cuando los recuerdos que nos unían
han desaparecido de tu corazón.
Me gustaría seguir habitando
como antaño tan dentro de ti,
que cuando mis recuerdos falten
pueda ir corriendo a encontrarlos
en lo mas hondo de tus entrañas.
Me aflijen los momentos maravillosos
al recordarme la felicidad pasada.
Un nudo recorre mi garganta
cada vez que el recuerdo de un beso tuyo
vuelve a pasar por mi corazón.
Que fácil vivir con esos recuerdos maravillosos
a pesar de que yo sea el único que los recuerde
a pesar de que ya no habiten dentro de ti.
Lloro mirando las estrellas
mientras una gota de lluvia
acaricia una de mis lágrimas
y ambas se deslizan juntas,
al contrario que nuestros recuerdos,
golpeándose bruscamente contra el suelo,
dejando de ser lluvia y lágrima
siendo las dos unidas, un nuevo amanecer.
...un abrazo y una sonrisa a tod@s
Una ciudad en la que vivir...

Autor: 
Ruben Botana