Diversidad familiar: "De la familia modelo a los modelos de familia"

No deja de sorprenderme la rigidez de ciertas personas o colectivos de la sociedad para aceptar la transformación que se está dando en el ámbito familiar desde hace varias décadas y hasta la actualidad. Basándonos en los datos, en el entorno que nos rodea y en los servicios especializados en familia sabemos que se ha roto el monopolio de la familia nuclear tradicional. Siguiendo las palabras de González (2009), y que tomo prestadas para titular este artículo, “hemos pasado de la familia modelo a los modelos de familia”.



Las bajas tasas de fecundidad, los logros en materia de igualdad entre hombres y mujeres, el empoderamiento de la mujer, los cambios de roles, la precaria situación económica de muchos jóvenes, la incorporación de la mujer al mundo laboral, el retraso a la hora de contraer matrimonio, las legislaciones en materia de reproducción asistida, la adopción, la ley del divorcio y  la de las parejas de hecho o la legislación sobre el matrimonio que afecta a parejas homosexuales han propiciado importantes y profundas transformaciones en las formas de convivencia y en los modelos de familia.



Podemos encontrar  parejas de doble carrera o doble ingreso (deja de haber un único sustentador), matrimonios de fin de semana, hogares unipersonales, familias tardías (padres mayores e hijos pequeños), familias reconstituidas o combinadas (al menos hay un hijo de una relación anterior), familias homoparentales (formadas por una pareja homosexual) o la propia cohabitación (convivir sin regular dicha situación) entre otras.



Es tan amplio el abanico que para acotar parte de la realidad a la que aludo es necesario acudir a los datos. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) ya en el 2004, 1 de cada 10 familias era monoparental (un adulto y uno o varios hijos) y un 3,6% del total de parejas con hijos lo formaban familias reconstituidas. Nueve años después los datos van al alza en España, en otros países europeos (Reino Unido, Dinamarca y Suecia) y en EE.UU donde doblan nuestras tasas.



Los hogares unipersonales superan ampliamente a las familias numerosas. De hecho, los hijos de madres sin pareja rondan el 30% según diversas fuentes.



Considerando la “zona geográfica” y las autonomías, Cataluña, Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid se situaban en el 2004 por encima de la media nacional en relación a la mayor presencia de Familias Monoparentales encabezadas por mujer. Por el contrario, Castilla y León, Navarra, Extremadura, Castilla La Mancha, Galicia, La Rioja, Aragón quedarían por debajo de la media.



Estos nuevos modelos de familia han requerido una atención diferenciada y un análisis de sus fortalezas y debilidades.



En especial las familias monoparentales,  formadas por un solo adulto - mayoritariamente mujer-  que se hace cargo de sus hijos,  pueden presentar disfunciones específicas como niveles de renta y recursos bajos, sobrecarga o ausencia de apoyos entre otros. Por esta razón desde la  Unión Europea se formuló una Recomendación (97)4 del Comité de ministros y estados miembros, sobre los medios de asegurar y promover la salud en la familia monoparental; y desde cada comunidad autónoma se han implantado programas de apoyo específicos.



El tratamiento que se les da en muchos ámbitos se ha equiparado al de la familia numerosa; siendo ambas, la monoparental y la numerosa, susceptibles de especial cuidado por su posible vulnerabilidad.


A la hora de intervenir con las familias o con sus miembros es importante revisar los métodos y técnicas de estudio para evitar los sesgos en torno a los modelos familiares, analizar los prejuicios en torno a crecer en un hogar no convencional y potenciar los efectos favorables, considerar los modelos de familia sin otorgar un estatus de primacía a ninguno de ellos, promover actitudes de aceptación hacia todas las formas familiares, reconocer la diversidad familiar como elemento enriquecedor en nuestra sociedad donde la diferencia suma y no resta, adaptar los documentos dirigidos a las familias  utilizando un lenguaje inclusivo,  así como responder con naturalidad a las preguntas o comentarios de extrañeza  de determinados modelos familiares y con firmeza a episodios de rechazo por razón de pertenencia a un tipo de familia distinto al de uno.




Sin duda, entender que el desarrollo adecuado y saludable no depende de la estructura familiar sino de la calidad de vida familiar y de la dinámica de sus relaciones es un elemento fundamental para la intervención y para el trato igualitario y no discriminatorio por parte de la sociedad.


 
 
 

 
 
                                                        Foto: http://alfredo-reflexiones.blogspot.com.es/2012/01/sobre-la-diversidad-f...



 


Por último enlazo el siguiente pdf  DIVERSIDAD FAMILIAR EN LA ESCUELA: GUÍA DE RECURSOS DIDÁCTICOS, donde Francisca López y Marta Díez (Universidad de Sevilla) nos ofrecen programas educativos específicos, recursos editoriales (cuentos – temática diversidad familiar, niño adoptado, niño en hogar monoparental, niño en hogar homoparental,…-  y libros para profesorado)y bibliografía recomendada. Espero que os sea de utilidad.





 



 



Referencias bibliográficas:

 


Cusinato, M. (1992). Psicología de las relaciones familiares. Barcelona: Herder.



PAZ CÁNOVAS LEONHARDT Y PIEDAD Mª SAHUQUILLO MATEO-  Educatio Siglo XXI, Vol. 28 nº 1 · 2010, pp. 109-126: Educación y diversidad familiar: aproximación al caso de la monoparentalidad


 




 


 
 


 
 



 Susana Tárrega Verdú
Autor: 
Susana Tárrega Verdú