Efectos psicológicos de la menopausia

Los cambios psicológicos durante la menopausia se producen por el importante proceso de cambio que experimentan las mujeres.

La menopausia es el proceso natural por el que pasan las mujeres, generalmente entre los 45 y 55 años, hasta que se les retira definitivamente la menstruación. Con ello se pone fin a su etapa fértil y, además de las consiguientes repercusiones fisiológicas, también hay consecuencias psicológicas, puesto que puede afectar a su equilibrio emocional. Así mismo, los mencionados cambios fisiológicos pueden ser los desencadenantes de alteraciones a nivel emocional como, por ejemplo, la depresión.

El organismo de la mujer está sometido a cambios de gran calado a lo largo de su vida. Aunque se trata de procesos biológicamente naturales, es cierto que sus repercusiones en la salud mental y física de la mujer son evidentes. Afortunadamente, los médicos cada vez prestan mayor atención a estas circunstancias y, muy en concreto, a la etapa de la menopausia, una de las más determinantes.

Depresión y Menopausia

La depresión durante la menopausia puede no deberse solamente al cambio     hormonal de la mujer, sino a la propia paciente. Se ha demostrado que tienen más tendencia a sufrir casos depresivos durante la ansiedad aquellas mujeres que han tenido tendencias depresivas durante los años anteriores.

Autoestima y menopausia

La menopausia es un gran cambio en la vida de las mujeres, que supondrá que dejen de ser fértiles, unido a que el cuerpo comienza un proceso cambio hacia el envejecimiento. Todo esto repercute en la autoestima, que dependiendo de cómo afronte el proceso cada mujer, puede influir negativamente creando problemas de autoestima además de un miedo al cambio inevitable.

Los cambios son de una naturaleza tan variada que se requiere de la confluencia de varios especialistas médicos. Al menos de un ginecólogo, un endocrino, un nutricionista, un reumatólogo y un psicólogo. Aunque lo ideal es que se aúnen conocimientos en todas estas materias en un mismo profesional. Así conseguimos que la paciente no se maree trasladándose de una consulta a otra y que adquiera un nivel de confianza con su médico que le permita plantearle todas sus dudas e inquietudes.
Por eso, es tan destacable que ya se haya reconocido el tratamiento de la menopausia como una subespecialidad médica. Las mujeres que se encuentran en este periodo de su vida pueden, por tanto, reclamar que las trate uno de estos especialistas. Ello es, entre otras cosas, una garantía de un trato individualizado, tan importante en este tipo de seguimientos.
Autor: 
David Clemente