El complejo de Jonás o el miedo a la propia grandeza

¿Por qué todos nacemos con un potencial ilimitado y sin embargo pocas personas realizan esas posibilidades? 

Una de las razones que Maslow adelantó es lo que llamó "el complejo de Jonás". Este complejo hace referencia al "miedo a la propia grandeza", el evitar nuestro verdadero destino o huida de nuestros mejores talentos. 

El Jonás bíblico era un tímido comerciante que intentó resistir la llamada de Dios para llevar a cabo una importante misión. Le resultó inútil, Yaveh lo encontró y desató las tempestades que harían a los marineros tirar a Jonás del barco y que éste acabara dentro de la ballena. Una vez vomitado del cetáceo, se dirigió a Nínive y cumplió con su destino llevando el mensaje de Dios. 


Maslow observó que tememos a lo mejor de nosotros mismos tanto como tememos a lo peor. Quizás parece demasiado terrible tener una misión en la vida, así que en lugar de eso nos limitamos a buscar una serie de trabajos para sobrevivir. Todos tenemos momentos perfectos en los que vislumbramos de qué somo realmente capaces, en los que sabemos que somos grandes. "Y sin embargo -observa Maslow-, simultáneamente temblamos de debilidad, respeto y miedo ante estas mismas posibilidades".
Le gustaba formular a sus alumnos preguntas como: "¿Quién de vosotros pretende ser Presidente?" o "¿Quién de vosotros llegará a ser un líder moral inspirador como Albert Schweitzer?" Cuando se avergonzaban o se ruborizaban, les preguntaba: "Si no sois vosotros, ¿quién va a ser?" Eran personas que se estaban formando para ser psicólogos, pero Maslow les preguntaba qué sentido tenía aprender a ser un psicólogo mediocre. Hacer solo lo justo para ser competente, les decía, era una perfecta receta para una profunda infelicidad en la vida. Huirían de sus propias capacidades y posibilidades. Maslow recodaba la idea de Nietzsche sobre el eterno retorno; esto es, que la vida que llevamos ha de vivirse una y otra vez hasta la eternidad, como en la película Un día en la vida de una marmota. Si viviéramos con esta ley en mente, sólo haríamos lo que fuese verdaderamente importante.
Algunas personas evitan intentar ser grandes porque temen ser vista como grandiosas, como que aspiran a demasiado. Pero esto puede no ser más que una excusa para no intentarlo. En lugar de ello, adoptamos una falsa humildad y nos ponemos objetivos simples y fáciles. La posibilidad a ser notable, para muchas personas corrientes, es como sentir que se les viene encima una tormenta de temor. De pronto se dan cuenta de que llamarían la atención. El complejo de Jonás es, en parte, un miedo a perder el control, un miedo a la posibilidad de sufrir una transformación total del "hombre viejo" que éramos.
Hay varios motivos que nos boicotean a la hora de poner en marcha nuestros talentos. Uno de ellos es que nuestro potencial nos lleve a una situación que seamos incapaces de afrontar, otro es el miedo a ser juzgados o a equivocarnos. La autorrealización requiere valor y coraje de nuestra parte. La persona creativa tiene que ser valiente y perder el miedo a equivocarse, pues la equivocación nos acerca un poco más a nuestro destino y a nuestra verdadera vocación.
La sugerencia de Maslow era ésta: tenemos que equilibrar los objetivos sublimes con el tener los pies en la tierra. La mayoría de las personas tienen demasiado de uno y no suficiente de otro. Al estudiar a las personas autorrealizadas y con éxito, se descubre que han armonizado ambas cosas; esto es, miran hacia el cielo pero están enraizados en la tierra.

¿Nos habrá tragado una ballena 

sin siquiera darnos cuenta?

Fuente/ "50 Clásicos de la Psicología" (2008). Tom Butler-Bowdon
Imagen/ obtenida de flickr. Autor: superblinkymac

Autor: 
Rocío Medina