El precio de las Putas

Sin ánimo de parecer reduccionista, podríamos decir que hay tres clases de Putas en función del precio en el que se valoran: Las caras, las baratas y las que son gratis. Es muy importante que tengamos muy claro de qué tipo deseamos ser porque cada uno conlleva diferentes consecuencias.

En mi opinión quienes mejor lo tienen son las putas caras (o escorts). ¿Por qué? Porque ellas aplican el "efecto L'oreal", porque ellas lo valen. Porque se hacen valer. Ellas no aceptan clientes que no valoran el valor en el que ellas se tasan. Obviamente este precio les limita el número de clientes, pero también les limita las posibilidades de sufrimiento por desvaloración o despreciación. Ellas tienen muy claras las normas (y los valores) con los que juegan. ¿Son frías? Sí. Tal vez es que tienen muy claro con quien desean ser cálidas...

Las putas baratas sufren por sobrevivir, pero lo consiguen (sufrir y sobrevivir). Se esfuerzan por obtener reconocimiento de algunos clientes con criterio en un océano de usuarios voraces. Al bajar su precio aceptan el riesgo de tener que sufrir más que las caras, pero aspiran a encontrar a gente que valore su bajo precio y descubra un valor que ellas no están seguras de tener. Vamos que dependen más del azar y de las circunstancias.

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Quienes peor lo pasan son las Putas gratuitas. ¿Por qué? Porqué nadie las reconoce, ni ellas mismas se valoran mínimamente como para tasarse. Quienes deberían reconocerlas y valorarlas no lo hacen, ni siquiera se les ocurre, directamente las desprecian. ¿Quién da valor a lo que resulta gratis? Los usuarios (que no clientes) de las gratuitas están con ellas porque no se valoran lo suficiente como para estar con una que sea cara. Eso les jode, y les jode mucho. Y la verdad es que les jode tanto que lo que hacen es joder a quien le resulta gratis para sentirse falsamente menos jodidos. Y ellas, ¿cómo están? Jodidas. Y gratis.

¿De qué tipo deseas ser?

Autor: 
Miguel Ángel Raya Saavedra