El tercero en la pareja: pesante y ligero

Daniel Marañon*

Edith Goldbeter-Merinfeld (2003) no concibe una relación puramente diádica tal y como la concebía Bowen (1991). Goldbeter refiere que el tercero siempre será imprescindible. Éste tercero es necesario para equilibrar las relaciones dentro del sistema marital.

Bowen (1991) ya afirmó qpsicólogo clínico en Bilbaoue una relación que no puede compartirse de persona a persona, en la que la intimidad se vive con ansiedad, se recurre a un tercero para aliviar y estabilizar la relación. Un hijo o hija en la mayoría de los casos, algún miembro de la familia de origen, un amante, un buen amigo confidente, un terapeuta dilatado en el tiempo…etc. Ruddy y McDaniel (2015) hablan sobre como la enfermedad puede convertirse en un miembro más de la familia y puede ser la solución a ciertos problemas en la pareja y/o parte central de su vida.

Jon y Maite se sentían aislados el uno del otro. Maite diagnosticada de Depresión, había ingresado en varias ocasiones en un planta de psiquiatría. Cuando Maite mejoraba afectivamente y conseguía salir de la depresión volvía a hundirse en parte como respuesta al sentimiento de soledad y aislamiento con respecto a su relación de pareja. El hundimiento de Maite provocaba que Jon se mostrase disponible, preocupado y cercano con respecto a Maite, hasta que ella conseguían salir de su estado de depresión que provocaba de nuevo que Jon se alejara.Psikologo euskalduna Bilbon

La grave depresión de Maite sería definido por Goldbeter como el “tercero pesante” en la pareja. Éste sería aquel cuya presencia (física o evocada) es prácticamente indispensabel para el “buen” funcionamiento de la pareja o al menos para restablecer su equilibrio. Por el contrario, denomina “tercero ligero” a aquellas personas o elementos diferentes según el momento en el que se encuentre la pareja que ayudan a su “buen” funcionamiento relacional. Los “terceros ligeros temporales” ayudan a desarrollar un equilibrio relacional permitiendo crecer a la pareja.

La partida de un “tercero ligero” para la pareja puede afrontarse. Un hijo puede haber funcionado como “tercero ligero” en el seno de la pareja de sus padres. La salida de casa del hijo puede ser dolorosa para la pareja de padres. Sin embargo, la diada puede realizar el duelo y adaptarse a través de otros “terceros ligeros” (amigos, familiares, aficiones, pasiones…etc.). Por el contrario, para una pareja en la que el “tercero pesante” ha sido el hijo que se emancipa, al salir de casa provoca un vacio y sentido de pérdida en la pareja difícil de procesar. No se elabora el duelo y la pareja queda desequilibrada, como dos extraños en un vacío espacial y temporal.

problemas de pareja solución BilbaoUn “tercero pesante” no es sinónimo de psicopatología en el seno de la pareja, pero si puede llegar a ser sinónimo de lo que Bowen denominó un “sistema comunicacional cerrado”.  En él los individuos no son libres de comunicarse el uno con el otro debido a los diferentes tabúes que se construyen para protegerse de la ansiedad que unos generan en los otros, cerrándose así la posibilidad para construir una relación íntima. El “tercer pesante” camufla este vacío o incapacidad de la pareja. El tercero según Goldbeter, como ya hemos apuntado, siempre estará presente. A pesar de ello, el “tercero pesante” en contraposición al “ligero” al ocupar una posición más central y omnipresente al desaparecer deja congelada a la pareja en su desarrollo y bienestar.

Por este motivo, ambos autores abogan un trabajo centra en un encuentro genuino e íntimo entre los miembros de la pareja, en el que los individuos sean libres de comunicarse sus pensamientos, sentimientos o fantasías de manera recíproca sin tener que recurrir a “terceros pesantes”.

(1)   Goldbeter, E. (2003). El Duelo Imposible: Las Familias y la Presencia de Los Ausentes. Herder. Barcelona

(2)   Bowen, M. (1991). De la familia al individuo. Editorial Paidos, Barcelona.

(3)   Ruddy, N. B., & McDaniel, S. H. (2008). Couple therapy and medical issues. Clinical handbook of Couples therapy, 659-680.

 

*Daniel Marañon

Doctor en Psicología, Psicólogo Clínico,

Psicoterapeuta de Familia y Pareja, Master en Salud Mental y Terapias Psicológicas

Irrika Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia.

                 Profesor Asociado del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco (UPV-EHU)

E-mail: maranondani@gmail.com

Autor: 
irrika