EMANCIPARSE SIN RED: Menores tutelados en situación de desamparo que al cumplir la mayoría de edad SÍ o SÍ deben independizarse sin red de apoyo.


¿Quiénes son tus referentes afectivos?, ¿qué te aportan?, ¿cuándo acudes a ellos?, ¿cómo te sientes teniéndolos cerca?, ¿quién te proporciona soporte en tu día a día?, ¿a quién recurres cuando te sientes perdido?...


                                                                           Foto: http://heladobuenodotcom.wordpress.com

Un referente afectivo es un punto de apoyo que cubre de forma parcial o total diferentes necesidades que se presentan en las distintas etapas del ciclo vital de una persona. Proporcionan cobijo, escucha activa, afecto, compañía, seguridad, modelaje positivo o consejo.

En la mayoría de casos, los primeros referentes los encontramos en nuestra propia familia nuclear o extensa. A medida que vamos cumpliendo años y acumulando experiencia, ampliamos horizontes e incluimos nuevos referentes como pueden llegar a serlo, por ejemplo, ciertos amigos o las parejas sentimentales.

A través del Sistema de Protección de Menores se asume la tutela de los menores que carecen de apoyos familiares adecuados para su normal desarrollo HASTA SU MAYORÍA DE EDAD. Esto conlleva que cuando cumplen 18 años los menores en situación de DESAMPARO dejan de ser tutelados y deben emanciparse obligatoriamente.

Los profesionales con los que entran en contacto los menores tutelados en su recorrido institucional se convierten en referentes o puntos de apoyo para ellos. Si bien, en la mayoría de ocasiones dejan de ejercer su influencia cuando el menor cumple la mayoría de edad y sale del recurso residencial de acogida.



En la práctica, muchos de ellos paradójicamente retornan al núcleo familiar del que se les ha retirado por no disponer de otras vías de subsistencia, aquellos que cuentan con un modo de vida viable o apoyos externos se lanzan al reto de la emancipación directamente y los menos, aquellos que presentan un “buen itinerario” y tienen la suerte de ser seleccionados, acceden a alguna de las pocas plazas existentes en los pisos de emancipación o de transición que les proporcionan un nuevo margen de tiempo para llegar a auto-gestionarse y alcanzar la independencia absoluta.

En estos pisos “el acompañamiento se constituye como un proceso facilitador de la autonomía del joven, a través del seguimiento profesional e individualizado y la cesión de medios que permiten de forma progresiva la desinstitucionalización del joven y su integración completa en la sociedad de forma autónoma” (PISOS DE ACOMPAÑAMIENTO EN EL PROCESO DE EMANCIPACIÓN.Fundación Federico Ozanam. Zaragoza)


CRIMIPSIC se hace eco de una iniciativa que puede considerarse como la única alternativa realmente viable en muchos de estos casos. Los programas de Mentoría o  Referentes llevados a cabo por ciertas asociaciones que pretenden dar respuesta a esta cruda realidad, la emancipación obligatoria de los menores tutelados en situación de DESAMPARO cuando cumplen los 18 años de edad.

PUNT DE REFERENCIA en Cataluña con LA MENTORIA, pretende proporcionar soporte a jóvenes en proceso de emancipación; y del mismo modo  REFERENTES en Galicia a través de igaxes3, cuenta con “personas que de forma voluntaria acompañan a jóvenes sin apoyo familiar en su camino hacia la independencia, permitiéndoles ampliar su red social y caminar con más seguridad”. Estas personas  se comprometen a ser referentes de jóvenes en proceso de emancipación, a pasar tiempo con ellos y favorecer un vínculo que les sirva de pilar para continuar desarrollándose de forma integral.

Dichos programas llevan a cabo una importante labor desde hace años que a nivel nacional puede resultar novedosa. De hecho, los resultados parecen indicar que los vínculos afectivos establecidos a través del acompañamiento entre el joven y su referente se convierten en estables y son naturales tras los primeros contactos. Realizar actividades juntos, compartir tiempo de ocio o aconsejarles y servirles de guía en la práctica diaria permite mitigar la sensación de “lanzarse al vacío” que puede suponer emanciparse sí o sí a los 18 años.


 

Os dejo con varios enlaces con material audiovisual  que muestran diferentes testimonios de referentes y jóvenes que participan en esta iniciativa.

¿Podríamos potenciar el uso de este tipo de programas en las diferentes Comunidades Autónomas?, ¿serían válidos si los extrapolamos a otro tipo de colectivos?, ¿estarías dispuesto a ser un referente?,...


 

Autor: 
Susana Tárrega Verdú