GASTRITIS Y ESTRÉS ¿ESTÁN RELACIONADOS?


He decidido escribir este post porque he sido una gran sufridora de gastritis en mi vida de adulta. Ya de pequeña, me cuenta mi madre que en ocasiones me quejaba de dolores de barriga, tan fuertes que no iba al colegio hasta que se me pasaban al cabo de unas horas. Decían que eran gases, puede ser. Pero ahora, pasados los años, y tras varias visitas a médicos del aparato digestivo: pruebas de aliento, gastroscopias y colonoscopias… puedo decir que mis gastritis están altamente relacionadas con el estrés.

 

Un poco de información acerca del estrés:

 

Como ya hemos comentado alguna vez en nuestro blog (y en la web), el estrés se relaciona estrechamente con la ansiedad. La ansiedad, recordemos, no es más que una respuesta del cuerpo a un “posible peligro” detectado en el ambiente. Detectado o anticipado. Ese “peligro” real o imaginado, puede tener múltiples formas (un terremoto, una situación en la que pensemos que vamos a hacer el ridículo o un abejorro). Nuestros miedos y las situaciones que valoramos como “peligrosas” son muy variados, en función de cada persona y su experiencia previa. Pero lo que sí es común en cada uno de nosotros es la sintomatología que se desencadena cuando sentimos ansiedad: se nos aceleran el pulso y la respiración, sentimos molestias en el estómago, las palmas de las manos nos empiezan a sudar y los esfínteres se relajan. Son respuestas del sistema nervioso a nuestros pensamientos durante la vivencia de esas situaciones ansiógenas; pensamientos del tipo: “qué horror”, “esto es peligroso”, “me va a doler”, “se van a reir de mí”…

Podríamos decir que el estrés es la ansiedad mantenida en el tiempo. Situaciones en las que la sensación de ansiedad se cronifica, porque la situación ansiógena o el estímulo que causa la ansiedad, es constante. Por eso decimos “tengo ansiedad” (es puntual, presente, en este momento). La ansiedad aparece y desaparece. En cambio, decimos “estoy estresado” (es más un estado, un continuo). El estrés permanece en mí más tiempo que la ansiedad. Y el peligro (ahora real) que conlleva el padecer estrés, es que nos habituamos a tenerlo y dejamos de percibirlo. Nos acostumbramos a estar estresados, y nuestro cuerpo también; con las consecuencias negativas que ello conlleva para nuestro organismo.

 

Un poco de información acerca de la gastritis:

 

La gastritis es el término médico empleado para definir los problemas digestivos relacionados con la inflamación de la mucosa gástrica. Es decir, cuando la mucosa del estómago está irritada, sentimos dolor o sensación de acidez en este órgano.

Las causas de una gastritis pueden ser múltiples. En los últimos tiempos, los investigadores se han centrado en los estudios que demuestran que la proliferación de una bacteria muy común en nuestra flora intestinal, la denominada “Helicobacter Pylori”, es una de las principales responsables de la irritación de la mucosa gástrica. También lo es el grado de acidez de los jugos que todos secretamos cuando hacemos la digestión y los alimentos que acentúan esa acidez.

El tratamiento de la gastritis, y esto os lo digo por experiencia personal, a base de dieta “suave” (no picante, no alcohol, no chocolate…), antiácidos y protectores estomacales (incluso el antibiótico que mata a la e-pylori) no siempre son 100% efectivos. No quiero decir con esto que no le hagáis caso al doctor, sino que si la causa de la gastritis fuera otra (digamos, el estrés), hasta que no intervengamos en ella, vamos a seguir con la mucosa irritada y el tratamiento farmacológico se tendrá que prolongar más tiempo del que deseamos. Por ello, hay que buscar fórmulas combinadas (farmacología, hábitos de vida saludable y psicoterapia) cuando la gastritis no es únicamente debida a una causa orgánica.

 

Gastritis y estrés: un vínculo estrecho entre ambas

 

Un hecho que me llama la atención, cuando buscas por internet información sobre la gastritis, es que en pocas webs se menciona su relación con el estrés.

En una clase de Psicología nos explicaron un experimento que se hizo durante los años 50. Éste consistía en colocar una pareja de monos, a los que se les aplicaba una descarga eléctrica (de baja intensidad pero suficientemente molesta) cada 20 segundos. Uno de los monos podía pulsar una palanca y evitar la descarga en ambos, el otro no tenía palanca y dependía de lo que hiciera su compañero. Eran sesiones muy largas y el estudio se prolongó durante días. Todos los monos “pulsadores de palanca” acabaron con úlceras estomacales. Aunque este estudio no ofrece unos resultados significativos, debido a deficiencias en la elección y selección de los monos “pulsadores”; tras éste, se realizaron otros similares (con monos, ratas…). En todos ellos se sometía a los animales a situaciones estresantes. Y también en todos, los pobres animales terminaron con úlceras estomacales.

El estrés crónico (situaciones de estrés laboral, bullying, maltrato de género…) provoca que nuestro sistema nervioso esté actuando continuamente. Cuando esto ocurre, se segregan más jugos gástricos de lo habitual y la mucosa del estómago se irrita, corriendo el riesgo de acabar padeciendo gastritis; y en casos extremos se daña, que es cuando aparecen las úlceras.

Retomando el hilo de lo que decía al principio del post, yo he padecido gastritis durante mucho tiempo en mi etapa de adulta. Los médicos me hicieron varias pruebas, he tomado distintos tipos de fármacos y me aconsejaron llevar una dieta controlada. Pero ninguno me preguntó por mi estilo de vida. Una vida que conllevaba muchas horas de trabajo, 120 km de coche diarios y varios proyectos en marcha que hacían que me faltaran horas del día para atender a todas mis tareas. Ese estrés no percibido en el momento y que echando la vista atrás se vuelve tan evidente, era el causante (ahora estoy segura) de mis recurrentes gastritis. Y repito, no seré yo la que os diga que no os toméis el protector a los que padezcáis gastritis, pero a su vez, valorad la posibilidad de intentar afrontar y reducir el nivel de estrés al que estáis expuestos en vuestra vida cotidiana.

 

 

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Autor: 
Sira Sánchez