La Muerte del Sexo

El desinterés hacia el sexo se caracteriza por el fruto de una obsesión por la tecnología y de un estilo de vida más solitario.

En la actualidad hombres y mujeres disfrutan de su vida de solteros, el compromiso les resulta una aversión para ambos. El sexo no parece inquietarles, es un rechazo a las normas anticuadas y roles de género. 

La tumba del sexo es para algunas personas que no entienden qué sentido puede tener el amor, que no creen que pueda llevarles a ninguna parte, cultivando en sus vidas “el síndrome del celibato”.

Educados en el temor del sexo.

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Hemos sido criados por padres anestesiados, reprimidos, rígidos, duros, alejados y secos.

Desde pequeños y a medida que vamos creciendo, todo lo relacionado con el cuerpo y las sensaciones corporales placenteras también se nos intenta negar.

Las primeras palabras que escuchamos siendo bebés, acompañada de los gestos oportunos para que nos quede bien claro, es que tenemos que portarnos como niñas y niños buenos.

Traducido; no tendríamos que exigir contacto, no piel, no pechos, no genitales, no abrazos.

De este modo, nuestra primera infancia ha sido atravesada por la durísima realidad de permanecer en un desierto corporal, anulando las sensaciones.

Durante la infancia vivimos la represión de todas nuestras pulsiones básicas, como no tocarnos los genitales, hasta las más invisibles, como hacernos comer cuando no tenemos hambre o estar quietos cuando deseamos movernos.

Es verdad que la represión se cierne más en las mujeres que sobre los varones, pero hace estragos en ambos sexos.

¿Se puede vivir sin sexo, sin relaciones, sin calor corporal, sin compromiso, sin amor? 

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Hay personas que dicen no estar interesados en ningún tipo de relación, solos y célibes se sienten mejor, a estas personas no les emociona mucho el sexo, porque existen diversiones más económicas y seguras. 

Sustituyen el amor y el sexo por otro tipo de actividades y pasatiempos.

Se les puede considerar como personas pasivas; 

• Nada agresivas, extremadamente sensibles, muy caseros y tranquilos.

• Poco interesados en conseguir crecer profesionalmente y ganar dinero, prefieren el ahorro.

• No les interesa el sexo “real”, viven con sus padres, prefieren compartir aficiones.

Pero a contrapartida también existen las personas activas;

• Buscan encontrar pareja a toda costa, ya sea sólo para mantener relaciones sexuales o para conseguir una pareja más estable.

• Hay una necesidad mucho más visible a la hora de encontrar el amor y relacionarse con el sexo opuesto.

• Estabilidad emocional, independencia y compartir experiencias.

¿Se puede volver a conectar con nuestro cuerpo y el sexo? 

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No tocarse , no vibrar, no sentir, el sentido profundo de la represión sexual esta ligado aquellas personas que han renunciado al dominio de su propio cuerpo.

Si dictaminamos que el cuerpo es malo, sucio u obsceno, deducimos que todo “el sexo” tendría que desaparecer.

Toda la gama de percepciones sensoriales vibran dentro del cuerpo; por lo tanto, si logramos que desaparezca, desaparecen todas las pulsiones que lo incluyen.

La manera más directa para que el sexo desaparezca es enterrándolo, negando todo placer, toda vibración, toda conexión.

Algunas personas prefieren mantener su vida de solteros, porque se imaginan lo peor del compromiso, cuando inician una vida sexual genital con una pareja.

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El problema social, multiplicarse por principio biológico ya no es una regla que pueda regir la vida.

El cambio esta en saber orientar a las personas sobre el sentido de identidad e intimidad que requiere el cuerpo humano.

Practicamos el sexo como conversamos, como dormimos, como nos divertimos, como estudiamos o nos relacionamos amistosamente.

Una persona rígida, dura, temerosa, desconfiada, agresiva o manipuladora va a expresarse sexualmente del mismo modo.

Algunas personas piensan estar “liberados sexualmente” porque han tenido múltiples experiencias o han cambiado de pareja varias veces.

Sin embargo, eso no les garantiza una conexión con las vibraciones corporales. Una cosa es tener relaciones sexuales y otra muy diferente, ser capaces de tener intimidad sexual con alguien…

Para tolerar intimidad, se requiere haberla vivido desde una experiencia gozosa.

¡El sexo es salud, el sexo es vida!

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Eduardo Ortega Pérez © 2014

Autor: 
Eduardo Ortega