Mi hijo es violento conmigo: Cómo afrontar la situación

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No son pocos los casos de padres que llegan a consulta desesperados porque no son capaces de que su hijo les haga caso.

Cuando  no consiguen lo que quieren de sus padres, los insultan y en algunos casos se muestran violentos y amenazantes. Finalmente consiguen lo que quieren (dinero, que les dejen salir de fiesta, que les dejen el coche,…) porque es la única salida que encuentran los padres para resolver la situación.

Además es habitual que sean malos estudiantes (o se hayan convertido en malos estudiantes en los últimos tiempos) y que no aceptan normas de nadie. Simplemente, hacen lo que les da la gana.

Habitualmente estos padres vienen a consulta solicitando que el psicólogo vea a su hijo, pero este se niega a acudir a terapia, cuando en realidad, los primeros que necesitan apoyo psicológico y aprender a solucionar este problema son los padres.

De repente, esa niña o ese niño tan mono, que nos hacía reír con sus ocurrencias y que siempre estaba dispuesta o decirte “te quiero” mientras buscaba tu abrazo, se ha convertido en un tirano maleducado que no duda en sacarte trapos sucios o amenazarte para conseguir sus objetivos. ¿Cómo no van a necesitar apoyo psicológico esos padres?

La buena noticia es que aún estamos a tiempo de actuar para corregir este comportamiento.

La mala noticias es que va a ser duro y difícil, pero ¿qué madre o padre no está dispuesto a esforzarse por el bien de sus hijos?

Voy a explicar cómo afrontar esa situación

PASO 1: Extinguir la conducta indeseable

Tu hijo ha aprendido que la violencia es una forma útil de conseguir lo que quiere. Sabe que “liándola” consigue que le des dinero o le dejes salir, por lo que repite ese comportamiento cada vez que le niegas algo.

El primer paso es dejar de ceder ante su violencia. Tu hijo tiene que aprender que por mucho que grite, de patadas a puertas y amenace, no va a conseguir nada de sus padres.

Y si para evitar que reviente la casa o nos agreda, hay que llamar a la policía, pues hay que llamarla.

Ningún padre quiere denunciar a su hijo, pero el precio de “ceder y dejarle que se salga con la suya es ayudar a tu hijo a convertirse en un delincuente.

Ya avisé que no iba a ser fácil

PASO 2: Establecer normas y límites claros.

Es necesario que el joven sepa claramente que conductas puede hacer y cales no estas dispuestos a tolerar como padres.

Las normas claras es el mejor favor que puedes hacer a tu hijo para enseñarle a comportarse correctamente.

No hace falta poner demasiadas normas, pero sí que quede claro que son de obligado cumplimiento.

En el caso de un adolescente es necesario, como mínimo, establecer:

  • De cuánto dinero va a disponer
  • Que horarios tiene que cumplir
  • Que tareas de la casa son su responsabilidad.
  • Que responsabilidades tiene (estudiar, trabajar,…)

No vamos a consentir que salten estos límites y tendremos que ser muy inflexibles a la hora de aplicarlas (ya que estamos en un proceso de reeducación, no podemos dejar pasar una).

PASO 3: Cumplir con tu palabra

El joven ha aprendido a saltarse los límites y está acostumbrado a que las amenazas de sus padres no se cumplan  y acaben cediendo ante su violencia.

Es básico cumplir con lo que se le dice para que empiece a aceptar la autoridad de sus padres.

Amenazar con grandes castigos (no vas a volver a salir, no te voy a dar ni un duro, no vas a volver a esta casa,…) y no cumplirlos sólo sirven para que acaben tomando a sus padres por el pito del sereno.

Si avisas con un castigo cúmplelo. Pero antes de soltar la gran amenaza, ten claro si vas a ser capaz de hacer cumplir con ella.

 PASO 4: Reforzar las conductas correctas

De igual forma que no vamos a consentir los comportamientos que queremos que deje de hacer, vamos a premiar y reforzar los comportamientos positivos y deseables que tiene tu hijo.

La cuestión no es convertirnos en “los malos de la película” sino de transmitir un mensaje claro de cómo esperamos que haga las cosas.

Firmeza y amor es un buen modelo para educar a los hijos, y los hijos tienen que aprender que conductas suyas van a ser respondidas con firmeza y cuales con amor

Y NUNCA: Usar la violencia

Cuando una madre dice: Mi hijo es violento es que la situación es realmente complicada desde hace tiempo. En el lenguaje de la violencia, él siempre va a ganar, así que no sirve de nada gritar, insultar ni ponerse agresivo, porque lo único que van a conseguir los padres es perder la autoridad que tienen.

Si te encuentras en una situación similar, te recomiendo que empieces a afrontarla desde hoy mismo, y que busques ayuda profesional para que te ayude a diseñar el plan de intervención y te acompañe durante un proceso que va a ser duro

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Autor: 
Javier Romero