Nací con luz...


Nací con luz, con una esencia única que me identifica. Reconocerme y permitirme ser es el camino hacia la autorealización y la plenitud de mi existencia.

Crezco y tomo conciencia de mi fragilidad, la que me lleva a temer que me quiebre. En otros momentos la vida me sorprende viendo como la fortaleza que habita en mi interior me devuelve el traje de la seguridad y las gafas que me permitieron ver con claridad. 
Vivo y fluyo entre mares en calma y oleajes embravecidos que me devuelven a una orilla para que comience un nuevo viaje. Mis emociones mutan, me estiran y empujan para luego mecerme y acariciarme. 
Aquellos que rozaron mi alma y bailaron con ella me acompañan permanentemente, me prestan sus bastones y me invitan a sentir la tierra bajo mis pies. 
Mi mirada refleja donde estuve y donde estoy. Algunos de mis monstruos mueren y otros cambian de disfraz mientras mis púas se transforman y gano tiempo para reponer provisiones y prepararme para el próximo envite.
Mis arrugas son banderas de mis conquistas vitales y espejos donde se mira el tiempo. 
Me asusta y reconforta a la vez tomar conciencia de que me defino en la soledad de mi existencia y que llegué y partiré conmigo misma con el equipaje que suponga lo vivido y amado.


                                                                                                                       12 de mayo de 2016

Autor: 
Susana Tárrega Verdú