NOS DIVORCIAMOS, ¿CÓMO HABLAMOS CON NUESTROS HIJOS?

Cuando dos personas con hijos en común deciden divorciarse tienen que tener en cuenta que se van a sumergir en un proceso que puede durar largo tiempo, en algunos casos no acaba nunca. Esto hace que aún sea más importante el plantearnos las repercusiones que tendrá en los hijos y qué maneras tenemos para amortiguar el impacto.

A pesar de que habitualmente tendamos a pensar que “proteger” a nuestros hijos apartándolos del problema es la mejor fórmula para que los niños estén bien, no suele ser la acertada.

 Los niños van a sufrir fuertes cambios en su estilo de vida y van a perder muchas de las cosas que hasta el momento daban por sentadas. Dejarán de ver a sus padres cada vez que quieran para pasar a disfrutar de ellos en el mejor de los casos cuando les corresponda tenerlos a cada cual. Es posible que cambien de domicilio e incluso de barrio y de colegio con la consiguiente desestabilización emocional que eso conlleva. Probablemente también se de una pérdida de poder adquisitivo en uno de los padres o en ambos lo cual acabarán acusando ellos también, y eso sin entrar en los posibles conflictos que puedan existir entre los progenitores y que inevitablemente acabarán afectándoles a ellos en mayor o menor medida.

Así que…¿no creéis que los hijos merecen saber qué está pasando y qué ha motivado esta separación? Claro que sí. Si no les explicamos qué está sucediendo en función de su de su edad, madurez y capacidad de comprensión, ellos crearán su propia teoría sobre las razones de la ruptura, y en muchos casos se sentirán parte responsable de lo sucedido.

 Por tanto armémonos de valor y expliquemos a los niños lo que ocurre. Ellos sabrán comprenderlo si se lo decís de un modo razonable, sincero y sobre todo si sois capaces de ser ambos padres a la vez los que habléis con ellos.

De un modo general hay varias cosas que los niños deberían saber, en sucesivos post ya entraré a explicar con más detalle el abordaje según la edad de los menores:

  • Que les quede muy claro que seguirán siendo cuidados por vosotros aunque ya no estéis juntos.
  • Que sepan que tanto la madre como el padre seguirán con él aunque no vivan todos en la misma casa, y sea cual sea el tipo de custodia que se adopte.
  • Darles a conocer las “razones” de la ruptura, lógicamente los motivos que se expliquen serán a nivel general, sin entrar en descalificaciones, ni “vendettas” que impulsen a creer al niño que uno de los padres es el causante. También se tendrá en cuenta la etapa evolutiva y el nivel de comprensión.
  • De suma importancia es que se les deje claro que ellos no son de ningún modo los causantes del divorcio de sus padres, ni directa ni indirectamente. El divorcio es una decisión de los padres y los niños no pueden hacer nada para evitarlo.
  • Finalmente sería deseable que los hijos tengan “el permiso” de ambos progenitores para quererlos a los dos. Sea lo que sea lo que un miembro de la pareja haya hecho al otro eso no es responsabilidad de los hijos.

Estas sugerencias son generales y no se podrán aplicar la totalidad de casos de divorcio, hay casos muy duros y complejos que no es posible reconducir siguiendo unas pautas, aunque sí mejorar los efectos colaterales en los niños. No obstante cuando nos encontremos inmersos en un proceso especialmente difícil y observemos que los hijos cambian su comportamiento sustancialmente lo mejor será acudir a un psicólogo para que nos ayude.

 Montse García

 

Autor: 
Montse