Pienso, luego insisto

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La Terapia Racional Emotiva Conductual no es una cura, es una elección. La perseverancia crea el hábito y permite modificar las conexiones neuronales... Mediante la utilización de nuestras capacidades cerebrales podemos modificar nuestro estado emocional. La TREC basa el abordaje de los trastornos emocionales en el aprendizaje sostenido de patrones de pensamiento racionales, o dicho de otro modo, en la creación de nuevos circuitos en nuestras estructuras cognitivas. Se trata de adoptar una forma diferente de razonar e insistir en practicarla de forma sostenida. Esa es la clave del aprendizaje que Epícteto propuso y que Albert Ellis desarrolló magistralmente en su método terapéutico.

Para transformar ese automatismo que nos aboca a una charla mental insana y cruel, debemos aniquilar la irracionalidad de nuestro pensamiento, que es la fuente de nuestro malestar. Ubicarnos en el pensamiento reflexivo, producto del análisis razonado, lógico y competente para la resolución del problema. Será entonces, cuando el sosiego se instale en nuestra mente. Cognición y emoción se correlacionan, de manera que si pensamos correctamente nos sentimos bien, y si nos sentimos bien pensamos correctamente. 

Cuando somos firmes y decidimos tomar las riendas de nuestro bienestar, nuestras capacidades cognitivas juegan a nuestro favor. Paulatinamente vamos borrando los antiguos patrones de pensamiento sustituyéndolos por otros más saludables. Las distorsiones cognitivas pierden fuelle, y día a día, nos sorprendemos al comprobar que cada vez somos más tendentes a responder adecuadamente ante una situación adversa, en lugar de reaccionar espontáneamente mal ante ella.