Túneles

Túneles

Recreación poética de las cadenas de asociaciones mentales que, con demasiada frecuencia, pueden llevarnos a parajes no deseados.

Si insistes en pasar por el mismo sitio muchas veces, cuando quieras darte cuenta, estarás caminando por un surco; como en la mente.
Más bien, por un túnel, por túneles; como los que excava un gusano que entra y sale obsesivamente de una manzana.
Furiosa red metropolitana. (Si montas en uno de sus trenes, tendrás que recorrer la línea entera, quieras o no quieras.)
Pero ¿adónde llevan tantas líneas enmarañadas?; ¿o es que son una guarida; como la de Kafka? (“... me puedo deslizar por mis túneles durante horas y sólo oigo el crujido de algún animal pequeño...”; “Que bello es tener una guarida así cuando se acerca la vejez...”; “... la posesión de una casa...”; “Y yo me paso aquí, en un lugar protegido de estos lugares hay más de cincuenta en mi guarida, donde elijo las horas que pasaré entre el letargo y el sueño profundo”).
Los elefantes dejan tras de sí un pasillo cuando avanzan por entre la altísima hierba. Por ese corredor los sigue la muerte con un rifle en las manos, con un signo de interrogación en las manos; como en la mente.
Llegan trenes cargados de nostalgias, de espigas enloquecidas. Trenes y más trenes. Y elefantes dejando un rastro de sangre.
Aunque, ¿quién te obliga a vagabundear? “Oh rosa, estás enferma./ El invisible gusano/ que vuela en la noche/ cuando la tormenta ruge// ha encontrado tu lecho/ de dicha carmesí/ y su oscuro amor secreto/ destroza tu vida.” (Blake)
¡Detén al gusano! ¿Qué culpa pueden tener tus padres, dormitando en un ensanche de la guarida, de que a ti te gusten tanto los trenes? Y tus hijos, ¿serán ellos los responsables de tu extravío dentro de la manzana?
¡Rompe el capullo que te aísla del mundo y sal a campo abierto! ¡Baña los ojos en el cielo, allí donde la luna parece una gota de pintura blanca!

Autor: 
joseavelinogp@gmail.com (José Avelino García Prieto)