Terapia de Divorcio: Apoyo emocional, aceptación y reparación del yo. Los primeros pasos (I).

Daniel Marañon*

La separación emocional entre dos personas que han estado vinculadas largo tiempo es con creces mucho más complicada que la separación legal. Hay parejas que nunca llegan a desconectarse y continúan vinculadas a través del conflicto durante largo tiempo. En este artículo hablaremos sobre que líneas seguir con las parejas y personas que se encuentran ante las puertas de la separación en el plano emocional y afectivo. Pero antes, estremezcámonos con las aplastantes cifras en torno número de divorcios y separaciones. No sé quien dijo “es que hoy en día es muy fácil divorciarse y por nada las parejas se separan”. Nada más lejos de la realidad. Alta tasa o aumento no es sinónimo de fácil o cómodo.

Según el Instituto Español de Estadística durante el año 2014 se produjeron un total de 105.893 sentencias de nulidades, separaciones y divorcios, lo que supuso una tasa de 2,3 rupturas legales de pareja por cada 1.000 habitantes. Un aumento del 5,4% respecto al año anterior. La duración media de los matrimonios hasta la fecha de la sentencia fue de 15,8 años.

En las demanterapia matrimonial Bilbaodas de separación y divorcio la duración media de los procedimientos de mutuo acuerdo fue de 2,8 meses, mientras que la de los procedimientos contenciosos alcanzó los 9,6 meses. El 43,4% de los procedimientos contenciosos se resolvió en un tiempo de entre seis y 12 meses, y un 23,5% en 12 o más meses. Tengamos en consideración las cotas de sufrimiento y estrés que supone una separación, imaginemos que supone un procedimiento de separación conflictivo que se dilata más allá de 12 meses.

La franja de edad se sitúa entre los 40 y 49 años tanto para hombres como para mujeres y el 57,4 tenían hijos a su cargo (menores de edad o dependientes).

Desconocemos la prevalencia de rupturas en parejas que no registradas o sin papeles.

No es por tanto casualidad que gran parte de las demandas en los centros y consultas de salud mental (públicos, privados y concertados) sea la atención a personas en proceso de separación o por consecuencias derivadas de esta.

Ente este sentido, y tomando en consideración las altas tasas de separación, el terapeuta de pareja tiene que estar preparado para poder dar el paso a desarrollar una óptima Terapia de Divorcio. Esta puede describirse como el tratamiento relacional que tiene como objetivo disolver el vínculo conyugal de la manera más saludable posible para los miembros que quieren separarse como para sus hijos e hijas. Este tipo de terapia relacional contrasta con lo que tradicionalmente se ha entendido como terapia de pareja, esto es, el tratamiento relacional que tiene como objetivo la búsqueda de preservar y mejorar el vínculo conyugal (1).

Sin embargo, esta dicotomía entre terapia de pareja y terapia de divorcio (o separación) no suele ser tan nítida. Los psicólogos clínicos que trabajamos con parejas tenemos la ventaja y la experiencia de conocer 7 casuísticas que se dan en torno a la separación conyugal en el ámbito de psicoterapia.

  1. Parejas que demandan terapia de pareja y que terminan separándose y con ello el proceso terapéutico.
  2. Parejas que demandan terapia de pareja y que terminan separándose aunque ambos solicitan ayuda psicológica durante y tras el proceso de separación. (Terapia de Divorcio con la pareja)
  3. Parejas que demandan directamente tratamiento psicológico como apoyo y consejo para organizar la separación conyugal. (Terapia de Divorcio con la pareja)
  4. Parejas que demandan terapia de pareja pero que terminan separándose y uno de sus miembros solicita tratamiento psicológico individual durante el proceso de separación. (Terapia de Divorcio individual)
  5. Persona que demanda tratamiento psicológico individual como consecuencia de una separación de pareja. (Terapia de Divorcio individual)
  6. Persona que demanda tratamiento psicológico individual para poder separarse de su pareja. (Terapia de Divorcio individual)
  7. Persona que demanda tratamiento psicológico individual para poder afrontar una vida en pareja que no le es satisfactoria pero que no está dispuesta ni a mejorar a través de terapia de pareja ni a separarse a través de terapia de divorcio.

Como puede observarse en más una ocasión se termina realizando una Terapia de Divorcio, ya sea en pareja o indBikote terapia Bilbonividual.

Luego, tanto con aquellas parejas que deciden separarse y solicitan apoyo psicoterapéutico para ello como con las personas que solicitan terapia individual como consecuencia de una separación, la primera etapa en la Terapia de Divorcio sería el Apoyo emocional, la Aceptación y la Reparación del yo (Ego Reparation).

APOYO EMOCIONAL, ACEPTACIÓN Y REPACIÓN DEL YO

Rice (2005) afirma que tras la decisión de separación o divorcio, el trabajo principal del terapeuta será ayudar a la pareja, y especialmente al miembro que no toma la iniciativa de separarse definitivamente (No iniciador a partir de ahora), a estabilizarse emocionalmente y aceptar la realidad que supone la separación.

En este  punto  será fundamental un óptimo manejo de las posibles crisis. En todo momento se debe de garantizar la seguridad y el bienestar de ambos miembros, los cuales se encuentran altamente vulnerables emocionalmente. Por lo tanto, hay que conocer el riesgo de suicidio, homicidio o violencia tanto unidireccional como bidireccional que puede darse. En este sentido, debemos de explorar las escaladas simétricas que se dan el seno de la pareja ante las crisis. Igualmente, debemos conocer las capacidades y estrategias de resistencia y adaptación previas a la actual crisis. En caso de existir un riesgo objetivo para ambos o uno de los miembros y no ser permeables al plan de intervención la prescripción puntual de medicación sería necesaria.

Debemos de ser conscientes que la separación o el divorcio puede llegar a ser una experiencia altamente estresante. Puede hablarse incluso, tomando en consideración las reacciones de algunas personas de un trauma postdivorcio.  Los sentimientos de haber sido herido, humillado, maltratado o traicionado pueden llevar a estados de ira, depresión, ansiedad, falta de control de impulsos relacionados con la violencia, consumo de tóxicos o intentos autolíticos en las personas más vulnerables.  Así pues, la reparación de Yo (Ego Reparation) a través de sesiones individuales y encaminar la aceptación de la separación es una tarea necesaria e inevitable. En este proceso, Terapia de pareja en Bilbaotomemos en consideración que el divorcio conlleva la pérdida de múltiples roles en la vida de una persona, estas pérdidas se suman a la pérdida de la persona a la que se ha estado vinculada y por ello la desorientación personal es aún mayor.

Tal y como Kübler-Ross describió la persona no iniciadora de la separación oscilará de una a otra etapa del duelo (3). Así, la negación de la inevitable separación puede dar paso a un profunda desesperanza y tristeza debido a la pérdida. La ira y el enfado aparecerán ante el sentimiento de injusticia vivida y la búsqueda de negociación puede aparecer como intento de solución con el miembro iniciador o consigo mismo. Sin embargo, a pesar del dolor, el sufrimiento, la ira o el sentimiento de traición, tal y como afirma Rice (2005) el vínculo y el deseo de unión puede persistir. Este hecho hace directamente alusión a la Teoría del Apego de Bowlby (4). Por este motivo, la separación emocional es mucho más complicada que la separación legal. Hay parejas que a pesar de llevar años divorciadas continúan unidas a través del conflicto.

El terapeuta deberá de ser paciente en esta etapa de la terapia, ya que cortocircuitar el proceso de desvinculación emocional de la expareja de manera acelerada puede perpetuar la unión conflictiva entre los expartenaires con todo lo que ello conlleva.

(1) Sprenkle, D. H. (1989). The clinical practice of divorce therapy. In M. Textor (Ed.), The divorce and divorce therapy handbook (pp. 171–191). Northvale, NJ: Aronson.
(2) Rice, J. K. (2005). Divorcing couples. Handbook of couples therapy, 405-430.
(3) Kübler-Ross, E. (2003). Sobre la muerte y los moribundos. Nuevas Ediciones de Bolsillo.
(4) Bowlby, J. (2005). A secure base: Clinical applications of attachment theory (Vol. 393). Taylor & Francis.

 

*Daniel Marañon

Doctor en Psicología, Psicólogo Clínico,

Psicoterapeuta de Familia y Pareja, Master en Salud Mental y Terapias Psicológicas

Irrika Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia.

            Profesor Asociado del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos

Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco (UPV-EHU)

E-mail: maranondani@gmail.com

 

 

Autor: 
irrika